Según los últimos comunicados de las autoridades que monitorean el clima, las probabilidades de un Fenómeno de El Niño (FEN) con condiciones más fuertes para los siguientes meses, ya sea “El Niño Global” en el Pacífico Central o “El Niño Costero”, se elevaron. Aunque ambos fenómenos ya se iniciaron, se hace hincapié en que sus incidencias “fuertes” coincidirían en el “verano 2026-2027”.
En su informe del último viernes, el Enfen proyecta con mayor probabilidad una magnitud fuerte hasta octubre, la cual disminuiría a moderada en noviembre. Para el siguiente verano (diciembre 2026 - marzo 2027), se prevé que el evento presente una magnitud fuerte o moderada. Esto abre la incógnita de cuánto podría ser su impacto sobre la economía nacional y los sectores más afectados.
¿El FEN moverá la “aguja” este 2026?
Daniel Velandia, managing director de Research y economista jefe de Credicorp Capital, señaló en primera instancia que estas probabilidades deben tomarse con cautela, pues recién en septiembre es cuando suelen “consolidarse”. “Las probabilidades climáticas cambian de manera significativa de un mes a otro, así que hay que prepararse y esperar a que se vaya conociendo más información”, comentó.
Por su parte, Hugo Perea, economista jefe del BBVA Research Perú, agregó que en las proyecciones económicas para este año ya se está considerando el impacto de un FEN, aunque no en la medida que se ha actualizado, que no deja de ser una probabilidad y puede variar en las siguientes semanas.
El BBVA Research Perú ya proyecta un crecimiento del PBI de 3.1% para este año, cifra que incorpora un impacto de 0.6 puntos porcentuales por el Fenómeno de El Niño (FEN). “Partimos de una base en la que ya se viene contabilizando El Niño costero en marcha”, señaló la entidad. Ese golpe se compensa, según Perea, con el mayor dinamismo observado en el primer trimestre y el que se espera replicar en el segundo.
Velandia, de Credicorp Capital, destacó que, contrario a otros episodios fuertes del FEN, el Perú está enfrentando un choque positivo muy fuerte comparable con el de la primera década del milenio vinculado a términos de intercambio, impulsado por el alza en los precios del cobre y del oro. A esto se suma un mercado laboral robusto, un consumo sólido y un gasto público con holgura. “Adicionalmente, vemos un mercado laboral fuerte, un consumo fuerte, un gasto público con holgura y ese comportamiento positivo esperado de los sectores no primarios deberían tender a compensar justamente las potenciales caídas de los sectores primarios, que son los más afectados”, comentó.
Impacto por sectores de “El Niño”
Velandia precisó que los rubros más perjudicados con un FEN son agrícola, pesca y transporte. Perea coincidió en que el impacto es múltiple, pero la pesca es uno de los más golpeados. “Para la primera temporada de pesca de anchoveta se autorizó un total de 1.91 millones de toneladas, pero se suspendió y no llegó ni a la mitad. Y la segunda temporada ya se canceló”, detalló.
Perea, economista del BBVA Research, señaló que el impacto del Fenómeno El Niño (FEN) se sentirá con fuerza en el verano, aunque ciertos factores podrían compensarlo. En el agro tradicional, pese a la vigencia del FEN, el nivel se ha mantenido “aceptable”, pero el efecto se verá en adelante. “Hacia finales del año veríamos su alcance en el agro tradicional y pecuario, con una menor producción, por ejemplo, de lo avícola. También se tendrían una agricultura más discreta, enfocada en la producción de papa, maíz y arroz en la costa norte. Esto último hacia el primer trimestre del 2027”, sostuvo. Más adelante, calzando con la primera cuarta parte del año, apuntó a una menor producción de mango.
En cuanto a las exportaciones, Perea indicó que se perjudicaría el ritmo de las de palta y arándanos, debido a la afectación de sus cultivos. Sobre esta última fruta, precisó que el impacto se percibiría entre el tercer y cuarto trimestre. 
Además, mencionó al sector textil y sus ventas, disminuidas ante temperaturas más cálidas. “Se afectan las intensidades de las estaciones y sectores como el textil tienden a tener un comportamiento menos positivo por este cambio de temporada. No hay tanto incentivo a comprar ropa [ante el frío] por parte de las personas”, complementó Velandia.
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