El grado de orfandad política de Roberto Sánchez, candidato de Juntos por el Perú, es tan profundo que incluso Antauro Humala, asesino de policías y apestado político, le ha dado la espalda. Lo mismo hicieron los oportunistas de la izquierda limeña que se subieron a su candidatura creyendo que vencerían a su rival, como en las tres elecciones anteriores, quizá con la esperanza de alcanzar un puesto público, algo que quedó en evidencia tras la elección de Pedro Castillo en 2021.

Pero no solo los políticos lo han dejado solo. La propia gente de a pie, que el sábado último y el fin de semana anterior apenas se dio un tiempo para acompañarlo en sus marchas y en sus absurdas denuncias de fraude electoral, también le ha dado la espalda. Dio pena tanto en Lima como en provincias, donde las movilizaciones fueron un fracaso. Se vio más ruido y pancartas que ciudadanos detrás de su “líder”. Ni en Arequipa, Puno ni Cajamarca hubo el apoyo que esperaban.

Tan triste es el final de Sánchez que uno de los pocos que se mantiene a su lado es el exfiscal José Domingo Pérez, quizá uno de los más grandes responsables de la derrota de la izquierda del 7 de junio último. Esto ocurrió tras el ya célebre video de su absurda amenaza al excandidato presidencial Jorge Nieto, por tener el valor de llamar senderistas a los senderistas y expresar con libertad que no votaría por ninguna de las opciones que compitieron en el balotaje.

En el entorno de Sánchez también se ha visto a senadores y diputados electos cuya permanencia como bancadas cohesionadas en ambas cámaras está por verse. Juntos por el Perú, recordemos, es una mezcla de tendencias e intereses que, al carecer de un líder, terminará fragmentada en grupos con nombres rimbombantes y demagógicos, pero que al final serán solo eso: puro título, defensa de intereses subalternos y oposición por oposición. Así es la izquierda.

Frente a este panorama desolador, a Sánchez no le queda más que hacer lo que debió desde el día uno: reconocer democráticamente que perdió con limpieza en las urnas y, al menos para la foto, ofrecer su apoyo al nuevo gobierno, algo que haría todo peruano de bien. Sin embargo, es un hecho que nadie lo va a necesitar, dadas sus propuestas destructoras, trasnochadas e ilegales, y la calidad profesional de la poca gente que le queda alrededor.

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