En Perú, 8 de cada 10 ciudadanos (84.2%) identifican una oportunidad de negocio en su entorno, pero apenas 2 de cada 10 (19.9%) planean materializarla en los próximos tres años. Esta brecha entre la percepción y la acción responde, según el último informe del Global Entrepreneurship Monitor (GEM), a un ecosistema emprendedor que figura entre los más débiles del mundo.

El índice Nacional de Contexto Emprendedor (NECI), que evalúa 13 condiciones estructurales como financiamiento, políticas públicas y educación, le otorgó al Perú una puntuación de 3.9 sobre 10. Eso lo coloca en el tercio inferior de la clasificación global, muy por detrás de vecinos como Chile (puesto 27), Uruguay (38), Ecuador (42), México (43) y Brasil (44).

Para María José Ibañez, líder del GEM en Perú, se trata de “un fenómeno especial”: el peruano destaca individualmente por su optimismo, pero el sistema que debería sostenerlo es uno de los más débiles. “En países donde la percepción de oportunidades es alta, generalmente los índices de emprendimiento tienden a ser altos; o sea, hay una relación. Pero aquí la distancia es amplia [entre ambos factores] y tiene que ver con el asunto estructural: qué tan fácil es para los emprendedores poder integrarse a la economía o qué tan bien diseñada está la economía para poder hacerlo sin desmotivarlos”, explicó.

La especialista agregó que “en Perú hay una tremenda brecha entre lo que la gente quiere y lo que en realidad puede hacer”. Así, el principal obstáculo para iniciar un negocio propio no es la falta de ideas o la identificación de nichos de mercado, sino un entorno deficiente que desalienta la acción. El miedo, por sí solo, no explica la baja intención emprendedora, sino la desconexión entre las “ganas” y las condiciones reales del ecosistema.

Perú es el país donde más personas ven oportunidades de negocio, pero uno de los que menos está dispuesto a aprovecharlas.

La especialista Ibañez señaló que hay factores sociales que frenan la voluntad emprendedora. Por ejemplo, el 51.8% de los peruanos cree que hoy es más difícil emprender que hace un año, debido a la inestabilidad política interna y regional, lo que genera una falta de reglas de juego claras. A esto se suma la alta percepción de delincuencia y extorsiones. “Es bastante coherente con lo que vemos hoy día en las noticias y en todos los aspectos públicos. [...] Es como un tejido de cuestiones sociales que son externas a las personas, porque si fuera por las personas, con estas mismas estadísticas, no sería muy difícil para ellas pasar a la acción”, subrayó.

En esa línea, la peor evaluación la recibe la relevancia de las políticas gubernamentales, con 2.6 de 10. El acceso al financiamiento registra un puntaje crítico de 3.2, y existe un círculo vicioso: los emprendedores no se formalizan porque no tienen crédito, y no reciben crédito porque no son formales. “Aquí la informalidad no es parte del sistema de la economía, es la economía en sí misma”, expresó.

Todos los ítems que el peruano considera para emprender.

Leer artículo completo en gestion.pe →