Con una carne fina, de buen sabor y una demanda que crece en países europeos, los productores peruanos prevén que en los próximos cinco años el paiche sea reconocido como el ‘bacalao de la Amazonía peruana’. Ya se preparan para ese escenario.
“Recibimos pedidos desde Holanda y cada cierto tiempo tenemos la visita de productores de Bolivia y Brasil interesados en la producción de esta especie”, afirma Wenceslao Sol Sol, presidente de la Mesa Técnica del Paiche Loreto. Esta región es la segunda zona de mayor producción del ‘pescado fósil’ en Perú, con casi 23 toneladas en 2021, según la Sociedad Nacional de Acuicultura. Ucayali lidera el ranking con 42 toneladas.
Sol Sol, egresado de una escuela técnica de carpintería, llegó a Iquitos desde San Martín en busca de nuevas oportunidades. Hoy es conocido internacionalmente como ‘paiche-man’ por su labor en la conservación y el mejoramiento de la crianza de la especie. “Yo era un poco ocioso en mis clases, el único curso que me llamaba la atención era el taller de empresas productivas. Todo lo que aprendí lo apliqué en mi fundo ‘Tony’ donde logramos que, por primera vez, de un paiche hembra salgan 12,741 alevines, algo no visto antes”, cuenta emocionado a Gestión.pe.
El paiche, durante años, fue el pez más depredado en la Amazonía y estuvo al borde de desaparecer visiblemente, según reportes periodísticos de 2016. En ese entonces no había cifras exactas sobre su captura, lo que dificultaba conocer su situación real. Progresivamente, organizaciones, el sector privado y autoridades locales implementaron proyectos de conservación. Ahora, el depredador más grande de agua dulce “nada” entre la Amazonía peruana y regiones del norte del Perú.
Exquisito negocio
En Perú, el negocio del paiche recién está tomando dinamismo, aunque Luis Campos Baca, productor de paiche y profesor principal de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana, asegura que en los próximos años “daremos sorpresas por cómo se viene descentralizando el negocio”. Para lograr el éxito hay que ser estratégico, dice, y anota que Brasil, país que aplicó las técnicas de crianza que se desarrollaron en Perú, nos lleva ventaja por las grandes inversiones realizadas. Dicho país exporta paiche sobre todo para ornamento.
Actualmente, Pucallpa (Ucayali) e Iquitos (Loreto) se están especializando en la reproducción y venta de alevines de buena calidad genética, sobre todo en la zona de la carretera Iquitos-Nauta. Satipo, Huánuco y algunas zonas del Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem) recién se están involucrando en esta actividad, aún en condiciones bajas. Mientras tanto, en Piura y Tumbes ha crecido el interés por dedicarse a la producción artificial y al engorde. “El norte adquiere los alevines de la zona amazónica, del oriente. Hace poco un solo piscicultor privado ha comprado cerca de 50,000 alevinos. Sin duda, en las regiones del norte estará la revolución del paiche porque ya tienen experiencia con otras especies acuícolas como la tilapia”, anota.
“La zona del norte tiene tecnología disponible para una alimentación balanceada del paiche, es además una zona estratégica por su cercanía a los puertos y al mercado internacional, mientras que en la selva, por la calidad del agua, tienen un paiche de alta calidad genética para abastecer al negocio con alevines. Ambas zonas, el oriente y el norte, deben concretar alianzas estratégicas para generar una cadena productiva que nos permita exportar filetes y hamburguesas de paiche”, propone Campos Baca.
El kilo de paiche se comercializa actualmente entre S/ 25 y S/ 28, y al año y medio de crianza el ejemplar alcanza los 12 kilos, peso mínimo para su cosecha. Según una investigación de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana, la rentabilidad del negocio puede llegar al 35%. Campos Baca estima que la inversión inicial para la crianza y reproducción debe bordear los S/ 50,000, y no se requieren grandes áreas, ya que existe la opción de estanques circulares por pisos.
Sol Sol señala que hay una tendencia entre chefs internacionales por preparar platillos a base del ‘paiche bebe’, un ejemplar tierno de solo tres kilos que, aunque no tiene aún el sabor característico, es ideal para diferentes presentaciones. Ante esta demanda, se analizan técnicas para reducir el tiempo de crecimiento de la especie. La rentabilidad del paiche también se basa en que no hay desperdicio: la carne se vende como filete, la escama se destina a productos de artesanía y también para colágeno.
“El mundo quiere comer paiche pero aún falta apoyo del Estado. La producción ha caído en los últimos dos años, dos empresas importantes dejaron de producir debido a la pandemia, los que siguen están haciendo todos los esfuerzos, pero necesitamos leyes que nos beneficien. Solo en el estado de Manaos en Brasil, hay más de 20,000 hectáreas en producción, en Perú no hay datos precisos”, anota.
Contrabando al acecho
Uno de los problemas que enfrentan los criadores es el ingreso ilegal del paiche desde Brasil, una problemática que viene en crecimiento desde el 2015, y sobre todo entre octubre y febrero, meses de veda en la Amazonía peruana.
La Mesa Técnica del Paiche de Loreto ha solicitado al Ministerio de la Producción (Produce) que la veda se aplique de forma global en esa temporada y que se refuerce la fiscalización de la venta del pez en los mercados de Iquitos, Pucallpa y Tarapoto. Además, Campos recomendó que Produce emita resoluciones que limiten la exportación de alevines de paiche para proteger la calidad genética peruana.
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