Entre 2015 y 2025, especialistas del Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio), la Corporación BYOS, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), el Ministerio de Ambiente y Energía de Ecuador y el Grupo de Conservación de Delfines de Río del Ecuador documentaron 50 eventos de mortalidad de delfines rosados amazónicos (Inia geoffrensis) y delfines grises (Sotalia fluviatilis) en la Amazonía ecuatoriana. Más de la mitad de esas muertes estuvieron vinculadas con la obtención y comercialización ilegal de partes de los animales —dientes, grasa, cráneos y otros órganos— que se venden como amuletos, supuestos afrodisíacos o insumos de medicina tradicional, según la investigación difundida por el Inabio.

La cacería dirigida y la captura incidental en redes de pesca son las principales amenazas que enfrentan estos cetáceos fluviales. El estudio advierte que ambas especies presentes en el país se encuentran en una situación crítica debido a la presión humana y al deterioro de sus hábitats. Además de la cacería y la pesca incidental, los investigadores identificaron otros factores que afectan su supervivencia: malas prácticas de turismo fluvial, contaminación de ríos y lagunas, derrames de hidrocarburos, minería aurífera con uso de mercurio, expansión de monocultivos, aumento del tráfico fluvial y efectos del cambio climático.

Delfines rosado y gris, en peligro crítico por la presión humana en la Amazonía (Foto: Getty) El primer caso documentado en Ecuador de la muerte de un delfín de río vinculada a una sequía extrema se registró en 2023 en el sector noroccidental del Parque Nacional Yasuní, la mayor área protegida del país y Reserva de la Biósfera de la Unesco. Los investigadores advierten que la degradación progresiva de los ecosistemas acuáticos y los impactos cada vez más intensos del cambio climático podrían representar, a largo plazo, una amenaza incluso mayor que las actualmente observadas. En la Amazonía ecuatoriana, que abarca solo el 1.6% de toda la cuenca amazónica (132,292 kilómetros cuadrados), habitan poblaciones reducidas tanto del delfín rosado como del delfín gris. Debido a su limitada distribución y a las crecientes presiones humanas, ambas especies están catalogadas en Ecuador como en peligro crítico de extinción. El estudio subraya la necesidad de fortalecer las medidas de conservación para evitar un mayor declive de sus poblaciones.
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