“Lo de Paraguay me emociona, me encojona y encaballa”. Con esa frase arranca el análisis de una jornada mundialista que dejó sorpresas mayúsculas. La selección guaraní eliminó a un tetracampeón del mundo como Alemania, a puro recurso y con su estilo propio. Clasificó a su manera, demostrando que en el fútbol también vale guerrear. Los alemanes eran inmensamente superiores en individualidades y en lo colectivo, con jugadores que les llevaban tres cabezas de ventaja en altura y cuentas bancarias exorbitantes, pero igual los paraguayos se fajaron, batallaron y guerrearon con la garra que es su sello, su ADN, su bandera y carta de presentación.
“Cuando no alcanza la calidad y jerarquía hay que equilibrar con el carácter y templanza”. A los fríos del planeta les ganaron por penales. Un arquerito Gill que está en el cascarón borró del mapa al histórico y veterano Neuer. Este es el único deporte donde ocurren tremendas sorpresas y milagros. No existe la lógica ni justicia ni el azar, sentencia el columnista.
Mientras tanto, el ‘Scratch’ de Brasil padeció, sufrió y casi se va pa’ La Habana con Japón. Mucha paridad en los dieciseisavos. Canadá y la selección de Ancelotti avanzaron a tres minutos del final. El análisis previo fue preciso: los nipones no son de alivio. Y miren cómo terminaron Vinicius y compañía celebrando como si fuesen a levantar la Copa. El físico y somatotipo está equiparando muchas veces los partidos. Es cierto cuando dicen que el gimnasio no te enseña a tocar ni el GPS a gambetear, pero el que no corre 13 kilómetros en 90 minutos ya no le sirve a un entrenador. El único que puede caminar en la cancha es Messi. “Las piernas de Manco solo dan para relámpagos en Lima Norte”, remata.
Un veterano que siempre se queja con su mamá ya tenía decidido colgar los chimpunes a fin de año, pero tras hacer cuentas se dio cuenta de que lo mejor es alargar la carrera unos meses más porque el ‘chanchito’ no está tan gordo como pensaba. Quéeeeee... Me voy soy fuga.
Y si Joao Grimaldo no se enchapa, seguirá jugando en clubes de tercera línea en Europa. Igual que Maxloren, debe ponerse fuerte si quiere irse al extranjero. En la élite, todos están armados en el tren superior y en llantas, además de bien papeados. Incluso, ya saben cuándo tienen que hacer el amor. Así es...
Todo se sabe. El ‘Gato con botas’ había arreglado varios refuerzos para su club, pero le metieron una patada en el popó y se le cayó el business al comentarista-empresario que había recomendado a tres peloteros. Por eso ahora chanca al equipo que le dio de comer y se hicieron los locos cuando les jugó chueco. Ayayayayyyy...
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