La organización de la Marcha del Orgullo Lima 2026, que se realizó el sábado 27 de junio, estuvo marcada por una serie de inconvenientes que, según el colectivo organizador, pusieron en riesgo el desarrollo de la movilización. Las dificultades comenzaron en noviembre de 2025, cuando el Colectivo Marcha del Orgullo inició las gestiones para obtener los permisos necesarios. Aunque los trámites se presentaron con varios meses de anticipación, las respuestas de algunas instituciones llegaron tarde, lo que redujo el margen para completar el resto de autorizaciones.
La agrupación denunció que durante más de siete meses enfrentó demoras administrativas, cambios de criterio entre entidades públicas e incluso un presunto acto de discriminación contra una de sus voceras. Según explicaron, las primeras trabas surgieron durante las coordinaciones con la Municipalidad Metropolitana de Lima para definir el recorrido y el espacio destinado al acto cultural de cierre. Las decisiones tardías y los retrasos en los trámites afectaron la planificación del evento y su ejecución en el espacio público.
Uno de los principales cuestionamientos del colectivo apunta al proceso para obtener las autorizaciones. La organización afirmó que, durante más de siete meses de gestiones, se registraron retrasos administrativos y decisiones tardías que afectaron la planificación del evento y su ejecución en el espacio público.
La autorización para el espectáculo artístico de la Marcha del Orgullo 2026 llegó recién el viernes a las 9:36 p. m., pocas horas antes del inicio del montaje de escenarios, equipos de sonido y demás estructuras. El Ministerio del Interior había observado el expediente al señalar que faltaba un informe de inspección técnica de seguridad emitido por la comuna limeña. La organización sostuvo que ese documento ya había sido presentado, por lo que consideró injustificada la observación.
El colectivo también denunció que Tilsa Vásquez, su vocera y mujer trans, sufrió un presunto acto de discriminación por parte de personal administrativo del Ministerio del Interior mientras realizaba los trámites. Indicó que evalúa formalizar una denuncia por este hecho.
Los inconvenientes continuaron el sábado 27 de junio. Según el colectivo, trabajadores de la Municipalidad de Lima comenzaron a pintar la avenida de la Peruanidad cuando el espacio ya estaba acondicionado para recibir a los asistentes. La intervención se detuvo tras las coordinaciones con la comuna.
Asimismo, cuestionó el operativo de tránsito. Pese a que la ATU anunció el cierre preventivo de las estaciones España y Quilca del Metropolitano, una unidad ingresó al recorrido por la avenida Alfonso Ugarte y terminó atravesando la movilización a la altura de la estación España.
A pesar de los contratiempos, la Marcha del Orgullo Lima 2026 logró reunir a miles de personas, una convocatoria similar a la de años anteriores. Durante el recorrido, el colectivo denunció que vehículos particulares y de transporte público circularon, interrumpiendo el avance de los asistentes y dificultando el desplazamiento de las brigadas de primeros auxilios y de los vehículos de emergencia. Tras el evento, la organización anunció que solicitará la instalación de una mesa de trabajo permanente con la Municipalidad Metropolitana de Lima, el Ministerio del Interior, la Policía Nacional, la ATU y demás entidades involucradas, con el objetivo de mejorar la coordinación para futuras ediciones. “No pedimos privilegios. Pedimos que las instituciones actúen de manera coordinada, previsible y respetuosa de los derechos ciudadanos para que una movilización pacífica, con más de 20 años de historia, pueda organizarse en condiciones seguras para todas las personas”, señaló la organización.
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