Los terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudieron el litoral central de Venezuela el 24 de junio han dejado un saldo de al menos 800 edificaciones colapsadas o con daños estructurales severos, según reportes oficiales. La mayor destrucción se concentra en la ciudad costera de La Guaira, donde la emergencia ha reabierto el debate sobre la calidad de la infraestructura urbana en el país. El balance más reciente, presentado por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, cifra en 774 los edificios afectados, de los cuales 189 registraron colapso total. Las autoridades señalaron que las inspecciones continúan, por lo que la cifra podría aumentar en los próximos días.
La emergencia se concentra en zonas residenciales donde edificios de varios pisos colapsaron por completo o quedaron gravemente dañados, generando escenarios de búsqueda y rescate que se extienden más de 90 horas después del evento sísmico. “Que caigan edificios es algo que hemos visto en películas”, expresó José Contreras, trabajador de un centro asistencial improvisado en la zona. Las cifras de víctimas también reflejan la magnitud del desastre. El gobierno actualizó el balance a 1.719 fallecidos, mientras organismos internacionales advierten que el número de desaparecidos podría ser mucho mayor, con estimaciones que alcanzan las 50.000 personas, además de millones de damnificados en todo el país.
En La Guaira, ciudad de aproximadamente medio millón de personas, los daños estructurales fueron calificados como generalizados, con barrios enteros donde los edificios colapsaron en cadena. La concentración de viviendas de mediana y alta densidad, que no soportaron el impacto del sismo, convirtió a esta zona en el epicentro del desastre.
Más allá de la magnitud del fenómeno natural, especialistas señalaron factores estructurales que habrían agravado el colapso: la antigüedad de muchas edificaciones, su construcción sobre suelos blandos y la posible falta de cumplimiento de normas antisísmicas modernas. Matthew Blackett, profesor asociado de Riesgos Naturales en la Universidad de Coventry, explicó a CNN que los inmuebles levantados antes de las actualizaciones regulatorias o bajo esquemas de fiscalización limitada presentan mayor vulnerabilidad ante sismos de alta intensidad. Agregó que muchas viviendas en Venezuela se construyeron durante los auges petroleros de esa época y que, en numerosos casos, es probable que se haya escatimado en calidad o seguridad.
Por su parte, Eduardo Núñez Castellanos, jefe del Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, indicó a Informe T13: "Si son edificios antiguos, pues obviamente no han sido validados o reforzados con normativa vigente; si tuvieron problemas de fiscalización en la etapa constructiva; si están ubicados en suelos blandos; si están sometidos a una amenaza como esta".
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