Entre agosto de 2024 y mayo de 2026, los atentados contra el transporte público en Lima Metropolitana y el Callao dejaron un saldo de 152 personas fallecidas y 131 heridas. Durante ese periodo, el Observatorio de Criminalidad del Ministerio Público registró 214 ataques con víctimas, lo que equivale a un promedio de casi diez atentados y siete muertes por mes. En la mayoría de los casos, los delincuentes atacaron directamente a las unidades —microbuses, combis y mototaxis—, muchas veces con pasajeros a bordo.
Los conductores son el grupo más golpeado por esta violencia: representan el 69,3% de las víctimas fatales. Los distritos que concentran la mayor cantidad de ataques son San Juan de Lurigancho, Comas y San Juan de Miraflores, zonas que también registran altos índices de denuncias por extorsión, homicidio calificado y sicariato.
Según el informe del Ministerio Público, San Juan de Lurigancho encabeza la lista con 24 atentados entre agosto de 2024 y mayo de 2026. Le siguen Comas con 22 casos y San Martín de Porres con 19. San Juan de Miraflores acumula 17 ataques, mientras que Carabayllo reportó 15. Completan la lista Villa El Salvador (11), Los Olivos (10) y Ventanilla (10).
En el análisis de víctimas mortales, Comas lidera la lista con 15 fallecidos, seguido de San Juan de Lurigancho (14) y San Juan de Miraflores (13). Más atrás figuran San Martín de Porres (10), Bellavista y Villa El Salvador (8 cada uno), Callao y Carabayllo (7), Cercado de Lima (6), Rímac y Chorrillos (5), mientras que Ate y Villa María del Triunfo registran 4 decesos cada uno. Un atentado puede involucrar de una a más víctimas fallecidas o lesionadas.
En cuanto a la frecuencia de ataques, un segundo grupo lo conforman Callao y Cercado de Lima, con 9 y 8 incidentes, respectivamente; Villa María del Triunfo (7); Santa Anita, Bellavista y Chorrillos, con 6 cada uno; además de Ate y El Agustino, con 5. Les siguen Rímac (5), Puente Piedra (4), Independencia (4), Lurigancho-Chosica (3), Ancón (3), La Perla (3), Breña (2), Lurín (2), La Victoria (2), San Miguel (2), así como Pachacámac, San Luis, San Borja y Mi Perú, con un caso cada uno.
El estudio identifica a los conductores como el grupo más afectado. Ellos representaron el 69,3% de las víctimas, muy por encima de los pasajeros (20,5%) y los cobradores (5,3%). Esta tendencia refleja que quienes trabajan diariamente en el servicio de transporte afrontan el mayor riesgo frente a las organizaciones dedicadas a la extorsión.
El informe del Observatorio de Criminalidad también revela que el 94,4% de los atentados tuvo como blanco directo una unidad de transporte público y que el 97,7% de los ataques con víctimas se ejecutó con armas de fuego. Las motocicletas fueron el principal medio utilizado por los agresores para llegar al lugar o escapar, al aparecer en el 60,3% de los casos. Además, el 58,4% de los hechos ocurrió durante la noche, horario en el que se concentra la mayor parte de esta modalidad delictiva.
El Ministerio Público también analizó el periodo comprendido entre enero y mayo de 2026. Durante esos cinco meses identificó 126 atentados contra el transporte público, de los cuales 87 dejaron personas fallecidas o lesionadas, mientras que los otros 39 no causaron víctimas. En este último grupo aumentó el uso de artefactos incendiarios como mecanismo de intimidación. Sin embargo, las armas de fuego continúan como el principal instrumento empleado por las bandas criminales.
Con este reporte, el Observatorio de Criminalidad busca aportar información para diseñar estrategias de prevención y fortalecer la respuesta de las instituciones frente a una de las modalidades delictivas que más afecta al transporte público y a la seguridad ciudadana en Lima y el Callao.
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