Hace casi 13 años, Mayra Yénkenes —cantante, bailarina y directora— fundó ‘Sensación Salsera’, una orquesta integrada en su totalidad por mujeres. En este espacio han brillado artistas como Mayra Goñi, Cielo Torres y Gaby Zambrano, entre otras. La idea, según cuenta, nació antes de la pandemia, cuando estaba embarazada y conoció a una chica trompetista. Al preguntarle si conocía a otras instrumentistas, la respuesta fue afirmativa. Su principal referente fue la orquesta ‘Canela’ de Colombia, también conformada solo por damas.

“Hay que tener atrevimiento para cambiar lo establecido, pero también se debe llevar rebeldía en la sangre para hacer posible lo que muchos creen imposible”, afirma Yénkenes. Lograrlo no fue fácil y mantenerlo es complicado, pero hacer lo que a uno le gusta y sabe es lo más importante.

En sus inicios, no había mujeres instrumentistas; solo cantantes. Sin embargo, hace tres años encontró chicas que tocaban muy bien, todas estudiantes universitarias de música. “No hay muchas, pero están esperando su oportunidad”, asegura. La gran mayoría de sus integrantes estudia en el Conservatorio, lo que refleja una diferencia con los varones: “Las mujeres se dedican a estudiar y a profesionalizarse. Los varones van más por la práctica; empiezan a ganar dinero y se olvidan de seguir sumando conocimientos a su arte”, explica. Su conclusión es clara: “Ellas son más responsables con su crecimiento profesional”.

Respecto a la convivencia en un grupo de puras chicas, Yénkenes admite que al principio fue complicado, pero hoy “somos como una familia”.

Corazón Serrano estrena versión de “Vivir Mi Vida” junto a Sergio George y Gente de Zona

En Sensación Salsera, la directora asegura que no exige belleza física para contratar a una integrante: “En esta orquesta lo principal es el talento. No ando pidiendo que tengan un cuerpazo o que pasen por el cirujano”. Lo que sí pide es disciplina y estudio: “Que sean responsables con los horarios y que se aprendan los temas que ensayamos durante la semana”, además de “que no dejen de estudiar, porque deben ser muy responsables con el conocimiento de su instrumento”.

Sobre la procedencia de sus músicos, cuenta: “Tengo a la bongosera que es del Callao, que es muy alegre y le pone sal y pimienta; pero también hay de Miraflores, La Victoria y yo, que soy de Huaral”. Aunque inició el año con una timbalera colombiana, ahora todas las integrantes son peruanas.

La directora también aborda el machismo en el arte: “Me han dicho que las mujeres no tocan mejor que los hombres, y yo solo respondo que todas mis chicas dan la talla en cualquier escenario y género”. Y defiende a sus compañeras: “Por si acaso, me han tocado músicos varones mucho más engreídos que una mujer”.

Uno de sus mayores orgullos es que “gracias a nuestro grupo ahora llaman a mujeres músicos para otras orquestas”. Además, se diferencian de otras agrupaciones en la forma de promocionarse: “En nuestros afiches sale la foto de todas las chicas y no como en otras agrupaciones, donde solo ponen a la delantera del grupo”. Su conclusión es clara: “Nosotras vendemos talento y carisma”.

Sin embargo, denuncia la falta de apoyo radial: “Ellos cometen el error de programar las canciones de un determinado grupo de orquestas y de nadie más”. Afirma que “en algunos casos tienes que pagar para que pasen tus temas y te escuchen. En la televisión también hay que pagar para que te vean”. Ante ese círculo cerrado, apuesta por las plataformas digitales: “Ahora tenemos las redes sociales y, si la pegas ahí, los mismos medios de comunicación poderosos te van a buscar”.

Leer artículo completo en trome.com →