El economista alemán Philipp Bagus advierte que “vivimos en una cultura estatal”, una frase que resume la excesiva influencia del Estado que, según él, ha sido normalizada por la sociedad. Esta corriente, conocida como estatismo, otorga al Estado atributos divinos como la omnipresencia y la omnipotencia, y lo convierte en la única organización autorizada para intervenir en todo, desplazando a las instituciones intermedias y desvirtuando “el principio de subsidiariedad del Estado”. En la práctica, el estatismo se traduce en una fórmula repetida como un mantra: “Queremos más Estado. Necesitamos más Estado”. Sin embargo, ¿cómo se sostiene ese aparato burocrático en continua expansión? A través de leyes tributarias excesivas, multas desproporcionadas y elevados impuestos que afectan a los contribuyentes. En el Perú, la ciencia más ineficiente pero más preponderante es la “tramitología”, un conjunto de procedimientos burocráticos engorrosos que dificultan el libre desenvolvimiento de ciudadanos y empresarios. La ideología estatista, según demuestra la experiencia, ha logrado cautivar inteligencias y someter voluntades más que ninguna otra. Ante este panorama, la única solución es clara: desburocratizar el Estado.
Comentarios 2
Súmate a la conversación
Tu comentario es anónimo, pero para evitar bots necesitamos que te registres. Es gratis y toma 30 segundos.
Crear cuenta para comentar Ya tengo cuenta