A pesar de que Áncash fue la región que más recursos generados por la minería recibió en 2024 —con transferencias por canon, regalías legales y contractuales, y derecho de vigencia que superaron los S/ 8,070 millones, la segunda cifra anual más alta registrada— su desempeño en el Índice de Competitividad Regional (2025) del Instituto Peruano de Economía (IPE) no es destacado. La región ocupa el puesto 10 de 25, con 5.4 puntos sobre un óptimo de 10, apenas por encima del promedio nacional de 5.3. Esto representa un pequeño retroceso frente a su novena posición del año pasado (con 5.2 puntos), aunque se mantiene en niveles similares a los del inicio del indicador en 2016 (11°).

En detalle, de los más de S/ 8,070 millones transferidos a nivel nacional, Áncash captó más de S/ 1,583 millones (19.6% del total), seguida de Arequipa con más de S/ 1,208 millones (15%) y Moquegua con más de S/ 1,034 millones (12.8%). Con este favorable panorama, se esperaría que la competitividad de estas regiones sobresaliera, pero los resultados son dispares.

El informe del Minem resalta que Áncash es la región más impactada por la minería, tanto por las inversiones como por las ganancias de su actividad. Sin embargo, el IPE señala que “el mayor retroceso ocurre en Salud, donde desciende del puesto 12 al 17, tras perder el primer puesto en vacunación infantil y por aumento del embarazo adolescente”.

Por cuarto año consecutivo, Moquegua lidera el Incore 2025 con 7.38 puntos, desplazando a Lima (7.34) y demostrando un efecto directo de su inversión minera en la competitividad. La región ocupa el primer lugar en seis pilares, destacando en Salud e Instituciones —donde mide, por ejemplo, victimización por hechos delictivos (5°) y atomización de proyectos de inversión pública (9°)— gracias a las mayores tasas de vacunación y recaudación municipal por habitante. En Educación, registró un mayor logro en matemáticas en primaria y colegios con internet. Sin embargo, retrocedió en Entorno Económico por menor acceso al crédito y en el pilar Laboral por menor formalidad.

Arequipa, tercera en el ránking (6.9) por sexto año consecutivo, fue desplazada por Moquegua. En el pilar Laboral recuperó el primer puesto en ingreso por hora y fuerza laboral educada, pero ahora presenta la mayor brecha de género en ingresos laborales. Le restó puntaje su peor posición histórica en Salud, debido a una tasa de anemia infantil del 44% —superior al promedio nacional de 35%— y menor cobertura de personal médico en el sector público.

Apurímac se ubica en la posición 12 del Incore 2025 con 5.1 puntos, un avance significativo si se recuerda que al inicio del indicador ocupaba el puesto 19. “Su mayor avance se dio en el pilar Entorno Económico, por mayores incrementos en PBI real y apertura externa. Asimismo, tuvo el tercer y cuarto mayor incremento en puntaje en Educación y Salud”, señalaron los especialistas. Sin embargo, en el pilar Laboral retrocedió ocho posiciones porque la proporción de jóvenes que no estudian ni trabajan subió de 9% a 14%, el mayor aumento a nivel nacional.

Para el exministro de Energía y Minas, Miguel Incháustegui, la diferencia en el impacto de la minería entre regiones se explica primero por la distribución territorial. “Moquegua solo tiene tres regiones, mientras que Áncash es más extenso y tiene costa y sierra, por ejemplo”, explicó. “También está la cantidad de unidades mineras en las regiones: Antamina en Áncash es una grande, pero ubicada en una sola zona. En Moquegua está Southern y Quellaveco. Arequipa también tiene varias: Cerro Verde y otras en Caylloma. Apurímac, entre grandes, solo Las Bambas”, complementó.

Un segundo factor es la gestión de los recursos que genera el sector minero. “La actividad minera sí recauda montos importantes, pero no es garantía del cierre efectivo de las brechas sociales”, indicó Incháustegui. Cabe recordar que, según un informe del IPE, al menos US$ 7,000 millones en proyectos mineros están atrasados por culpa de la minería ilegal.

El especialista señaló que, aunque el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) ha buscado agilizar los expedientes descentralizando algunas oficinas, el avance sigue siendo insuficiente. “Hace falta mayor asistencia técnica y gobernanza territorial más efectiva. Uno pensaría que hay una diferencia en el cierre de brechas sociales entre las regiones mineras y no mineras, pero no es tan grande por el mal manejo de los recursos”, afirmó, y agregó: “Y a esto se suma casos de corrupción”.

Además, existe un factor estructural relacionado con la magnitud de las brechas sociales. En regiones como Apurímac, estas resultaron ser sumamente amplias. Esto se refleja en que, pese a que Las Bambas opera desde hace aproximadamente una década, la región todavía se ubica a media tabla del Incore, aunque con un avance desde casi la cola.

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