La Unión Europea y China volverán a sentarse a la mesa de negociación el lunes 29 de junio, en un contexto de crecientes tensiones comerciales. El encuentro será encabezado por el comisario europeo de Comercio y Seguridad Económica, Maros Sefcovic, y el ministro de Comercio chino, Wang Wentao, quienes mantendrán reuniones durante toda la jornada para analizar el estado de las relaciones comerciales y de inversión entre ambas economías.
El portavoz europeo de Comercio, Olof Gill, confirmó la reunión y señaló que llevan “muchas semanas” preparándola a nivel técnico “para allanar el camino”. Esta cita se produce después de un “debate de orientación” que la Comisión sostuvo a finales de mayo sobre las relaciones con China y con los Estados miembros. Además, durante la última cumbre de líderes europeos, celebrada el jueves y viernes pasados, los mandatarios instaron al Ejecutivo comunitario a “desarrollar y eventualmente complementar” la caja de herramientas en materia de defensa comercial y política industrial. La medida responde a la creciente inquietud por el déficit comercial con el gigante asiático, las subvenciones estatales chinas a sus empresas y el avance de sus exportaciones industriales.
Bruselas ha planteado reforzar el uso de sus instrumentos de política comercial para proteger a la industria europea frente a la competencia china. En ese sentido, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, señaló el viernes pasado que las importaciones europeas desde China han aumentado un 45% en los últimos años, lo que ha generado un déficit comercial de unos 360,000 millones de euros anuales que afecta ya a todos los Estados miembros.
La Comisión Europea califica de “insostenible” la actual dependencia de la UE de las materias primas y tierras raras chinas. Ante ello, Ursula von der Leyen se comprometió a presentar en los próximos meses un nuevo “instrumento de diversificación” comercial para ayudar a las empresas europeas a reducir “más rápidamente” estas dependencias. China concentra alrededor del 60% de la producción mundial de tierras raras y hasta el 90% de su procesado, lo que le otorga un control clave sobre insumos esenciales para sectores como el automóvil eléctrico, las energías renovables, la defensa, los semiconductores y otras industrias tecnológicas. La UE depende de Pekín para cerca del 98% de estos materiales y más del 90% de otros estratégicos. Para intentar reducir esa dependencia, Bruselas pretende para 2030 extraer el 10% de materias primas críticas en la UE y limitar al 65% la procedencia de un solo país. El pulso se extiende también a la IA: la UE, Alemania y Países Bajos se sumaron esta semana a Pax Silica, una iniciativa impulsada por EEUU para reforzar cadenas de suministro de IA, incluidos semiconductores, minerales críticos y energía, en plena competencia tecnológica con China. Por otro lado, y para frenar la llegada de los millones de paquetes de bajo valor mayoritariamente provenientes de plataformas chinas como Temu, Shein o AliExpress que hasta ahora estaban exentos de aranceles, el 1 de julio se empezará a cobrar una tasa de tres euros a los paquetes de hasta 150 euros comprados fuera del bloque. Por su parte, China ha calificado reiteradamente de proteccionistas las medidas adoptadas por la UE -desde los aranceles a los vehículos eléctricos chinos hasta la Ley de Aceleración Industrial- y ha exigido al bloque que respete los principios de libre comercio y competencia justa. Si Bruselas impulsa nuevas herramientas comerciales “unilaterales” y aplica restricciones que Pekín considera “discriminatorias”, el Ministerio de Comercio de China ya advirtió con contramedidas y represalias, aunque sin detallar en qué consistirían. En ese contexto, el país asiático ha reforzado su capacidad de respuesta en los últimos meses. La última incorporación es un reglamento publicado esta semana, donde se detalla cómo investigará y responderá frente a amenazas externas contra sus cadenas industriales. El texto prevé adoptar contramedidas como restricciones al comercio de bienes, tecnología o servicios, la imposición de tasas especiales o sanciones a entidades o personas, y desarrolla un marco aprobado previamente por el Ejecutivo chino para proteger las cadenas de suministro. Previamente, a mediados de junio, el viceministro de Comercio chino, Ling Ji, visitó Bruselas y señaló que “China y la UE están estudiando la posibilidad de establecer un mecanismo de consulta sobre comercio e inversión y reforzarán aún más el diálogo y la comunicación”. (Con información de la agencia EFE).
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