Alemania y la República Checa han registrado récords de temperatura, mientras otros países europeos enfrentan condiciones extremas.

La ola de calor que azota Europa ya ha causado más de 1.300 muertes adicionales desde el 21 de junio, según informó la Organización Mundial de la Salud (OMS). El fenómeno, que comenzó en Europa occidental, se ha extendido hacia el centro y el este del continente con registros históricos en varios países. Más de 190 millones de europeos soportan temperaturas superiores a los 35 °C, mientras naciones como Austria, Italia, Serbia, Croacia y Polonia mantienen alertas activas por riesgo de incendios, golpes de calor y sobrecarga eléctrica.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió que cerca de 150 millones de personas viven bajo condiciones de calidez extrema. En un mensaje publicado en X, afirmó que "el estrés por calor suele denominarse el 'asesino silencioso'" y recordó que muchas viviendas, escuelas y centros de trabajo europeos no fueron diseñados para soportar estas situaciones. El funcionario señaló que cientos han fallecido, en tanto algunas escuelas permanecen cerradas y las redes eléctricas presentan problemas por la elevada demanda. Las temperaturas extremas afectan la sanidad pública, el suministro eléctrico y el funcionamiento de servicios esenciales en buena parte del continente.

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Francia registra un exceso de mortalidad por el calor

Desde el 24 de junio, Francia reportó alrededor de 1.000 muertes adicionales a lo habitual, concentrando un impacto sanitario significativo. La ministra de Sanidad, Stéphanie Rist, confirmó que los servicios de urgencias atienden cada vez más pacientes y que ya se registran fallecimientos vinculados al calor. Salud Pública de Francia precisó que el incremento afecta principalmente a mayores de 65 años y destacó un aumento del 40% en los decesos ocurridos dentro de los domicilios. En París, la ola de calor obligó a suspender la marcha del Orgullo LGTBI+ y el festival Solidays fue cancelado. La Semana de la Moda de París también se vio envuelta en polémica por una instalación de agua de Louis Vuitton, criticada por usuarios en redes sociales.

Alemania y República Checa baten récords históricos

Alemania alcanzó un nuevo récord nacional de 41,5 °C y registró la noche más cálida desde que existen mediciones, con temperaturas cercanas a los 30 grados. Las autoridades activaron protocolos de emergencia, habilitaron espacios climatizados en edificios públicos y ampliaron la asistencia para personas vulnerables. Informes indican que las olas de calor reducen entre un 2% y un 5% la productividad laboral, mientras que algunos colegios modificaron sus horarios.

El impacto de la ola de calor en Europa se extiende más allá de las temperaturas récord. En Bélgica, una persona murió al caer un árbol sobre su vehículo durante fuertes tormentas que azotaron el país, con ráfagas de hasta 108 kilómetros por hora cerca del aeropuerto de Charleroi. En Eslovaquia, la policía reportó que seis personas fallecieron ahogadas entre viernes y sábado en piscinas y lagos de la región de Bratislava.

Mientras tanto, los registros históricos siguen cayendo. La República Checa, a través del instituto meteorológico CHMI, confirmó un nuevo máximo de 41,1 °C en Doksany, superando el récord del día anterior. Dinamarca también marcó un hito con 37 °C, la temperatura más alta desde que comenzaron las mediciones en 1874. Según previsiones de AFP, al menos 191 millones de europeos soportan temperaturas superiores a 35 °C, especialmente en Polonia, Hungría, Alemania y territorio checo. Austria, Italia, Serbia, Croacia y el oeste de Ucrania también permanecen bajo condiciones extremas.

Ante esta crisis, algunas instituciones han tomado medidas. La Filarmónica de Berlín flexibilizó el código de vestimenta de sus músicos para el tradicional concierto de fin de temporada, mientras que ciudades como Roma instalaron puntos de hidratación y sistemas de nebulización para aliviar el impacto del calor extremo. La combinación de temperaturas récord, tormentas y presión sobre los hospitales refleja la magnitud de una crisis que afecta simultáneamente a gran parte de Europa.

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