El mercado del cacao enfrenta un escenario cada vez más complejo. En los próximos meses, factores como el fenómeno del Super Niño, la fluctuación de precios, las exigencias gubernamentales y de los compradores, el acceso a créditos y seguros para los productores, la proliferación de “chocolates” que no contienen cacao, y un consumidor cuyas preferencias mezclan tradición, desinformación, ritmo de vida, poder adquisitivo y esnobismo marcarán la agenda informativa y comercial del sector. Son demasiadas variables, pero así se siente: como si al cacao lo arrastrara un tsunami que golpea tanto a aliados como a contrincantes.
En la reciente edición de Chocoa, celebrada en Ámsterdam en febrero de este año, varios de estos temas ya fueron recurrentes. Allí se discutieron los cambios climáticos —cuando el Super Niño era apenas una probabilidad— y la urgente necesidad de apoyar a los productores con créditos y seguros que cubran las pérdidas de cosechas por causas climáticas. Este es un tema en desarrollo donde grandes productores como Costa de Marfil están presionando, sobre todo después de haber perdido el 30% de su producción entre 2023 y 2024. Tarde o temprano alguien tendrá que ceder, porque las consecuencias ya se reflejaron en los precios y dejaron espacios abiertos para la especulación.
En julio se llevará a cabo el XVII Salón del Cacao y Chocolate Peruano. Con toda seguridad, esos mismos temas estarán presentes en conferencias, comunicaciones formales e informales, y en las transacciones comerciales y gubernamentales. “El cacao resultará victorioso, espero”, se lee en el ambiente del sector. Este encuentro reunirá a todos los miembros de la cadena de valor, desde el agricultor hasta el consumidor, y servirá para recordar que el cacao es, ante todo, un producto agrícola donde los factores humano y natural marcan la pauta.
El cacao no es solo chocolate: mueve millones de soles de forma directa e indirecta y sostiene a familias y comunidades enteras. Lo que se discuta en las próximas conversaciones marcará el rumbo del resto del año. Una de las mayores preocupaciones hoy es el fenómeno del Niño, calificado como “Super”, que traerá condiciones climáticas más extremas. El cacao está en primera fila: tras años relativamente tranquilos, en 2024 los precios alcanzaron alzas históricas; luego, en 2025 y parte de este año, se desplomaron. Pero han vuelto a subir. Esta volatilidad complica las negociaciones, pues los precios y las compras se pactan con anticipación. Ante la inestabilidad, quienes tienen recursos llenan sus almacenes de stock, lo que también incide en los precios. ¿Qué pasará con el mercado del cacao en los próximos años? A veces creo que haría falta una bola mágica para imaginar escenarios, pero otras veces pienso que mucho de lo que ocurre ya está cantado: compras adelantadas en grandes volúmenes, chocolate que no lleva cacao bajo el argumento de que este fruto daña el medio ambiente y genera abusos laborales, y un rosario de descréditos. Sin embargo, confío en el cacao, que posee una hidalguía como pocas.
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