Las investigaciones del asesinato quedaron a cargo de los detectives del Depincri de Ate-Santa Anita. La trabajadora Priscila Ariadna Sangama Ochavano, de 27 años, fue asesinada a balazos al interior de una escuela de manejo ubicada en la avenida Vista Alegre, frente al centro comercial Real Plaza Puruchuco, en el distrito de Ate. Un sicario ingresó al establecimiento y le disparó a quemarropa sin mediar palabra, según registraron las cámaras de videovigilancia del local. Las imágenes muestran que la joven se encontraba frente a una computadora, esperando la llegada de clientes, cuando observó el ingreso de un hombre. En cuestión de segundos, el sujeto —que no era un cliente— sacó un arma de fuego y disparó directamente contra la víctima. Tras perpetrar el crimen, abandonó el inmueble y abordó una motocicleta conducida por un cómplice que lo esperaba en el exterior. Las cámaras también captaron la huida de ambos delincuentes, quienes escaparon en sentido contrario por la avenida Vista Alegre para evitar ser interceptados por las autoridades. Vecinos y testigos intentaron auxiliar a la joven inmediatamente después del ataque; sin embargo, cuando llegaron a socorrerla, ya no presentaba signos vitales. El crimen ha movilizado a la Policía Nacional, y los detectives del Depincri de Ate-Santa Anita están a cargo de las investigaciones. Pese a los intentos de auxilio, la víctima murió en el lugar. Foto del autor Los detectives del Depincri Ate-Santa Anita se hicieron cargo de las investigaciones y analizan las evidencias balísticas —los cinco casquillos de bala hallados en la escena—, las grabaciones de videovigilancia y el entorno de la víctima para determinar el móvil del asesinato. La Policía no descarta ninguna línea de pesquisa y continúa recopilando testimonios e imágenes de seguridad que permitan identificar tanto al autor material como a los posibles responsables intelectuales del crimen. Como parte de las primeras diligencias, los agentes entrevistaron a los propietarios de la escuela de manejo, quienes negaron haber recibido amenazas o ser víctimas de extorsión, una de las hipótesis que suele manejarse en ataques de este tipo. Pese a ello, las autoridades mantienen abiertas todas las líneas de investigación. Los familiares de la joven trabajadora evitaron dar declaraciones a la prensa y permanecieron en el lugar a la espera del levantamiento del cadáver por parte del Ministerio Público. “Que haya más cuidado, más vigilancia, porque la verdad cada vez se ven más cosas. Por acá creo que es la primera vez”, expresó una vecina tras el crimen.

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