La presión competitiva que ejercen las fintech y los bancos digitales en América Latina ha elevado las expectativas de los usuarios en cuanto a rapidez, simplicidad y personalización de los servicios financieros. Frente a este escenario, los bancos tradicionales en Perú aceleran inversiones para modernizar su infraestructura tecnológica, migrando desde sistemas heredados hacia plataformas en la nube. Según Pablo Pereyra, CEO de 2innovate, esta transformación no solo reduce costos operativos, sino que también permite lanzar nuevos servicios con mayor rapidez y mejorar la experiencia de los clientes.

“La llegada de neobancos y fintech ha sido muy positiva para la industria, porque obligó a que los bancos tradicionales se muevan”, sostuvo Pereyra. En esa línea, el ejecutivo explicó que la nueva apuesta del sector es el concepto de “banca invisible”, que busca integrar pagos, créditos, seguros y otros productos directamente en la experiencia cotidiana de compra. “Antes, la banca era un lugar para guardar el dinero o pedir un préstamo. Eso cambió. Hoy tiene que estar cerca del cliente y resolver problemas cotidianos”, señaló.

El objetivo es que el usuario prácticamente deje de percibir cuándo está utilizando un servicio financiero. De esta manera, una persona podría comprar un producto en un marketplace, contratar un seguro o financiar una adquisición con apenas un clic, sin necesidad de ingresar a la aplicación del banco o acudir a una oficina. Los servicios financieros pasarán a operar detrás de escena, integrados en plataformas de comercio electrónico, aplicaciones y otros ecosistemas digitales, anotó Pereyra.

La transformación digital también alcanzará a las empresas. Según el especialista, los bancos podrán ofrecer, a través de la banca digital, herramientas que analicen en tiempo real el comportamiento de cobranzas, pagos y flujo de transacciones, lo que facilitará la gestión financiera de sus clientes corporativos. Este avance va de la mano con el desarrollo del Open Finance, que, en opinión de Pereyra, impulsará una mayor interoperabilidad entre entidades financieras y proveedores de servicios. No obstante, advirtió que será fundamental que el regulador establezca estándares comunes para acelerar su implementación y fomentar la participación de todo el sistema.

las entidades financieras vienen acelerando inversiones para modernizar su infraestructura tecnológica. (Foto: magnific.com)

Paralelamente, el fortalecimiento de los canales digitales eleva la relevancia de la ciberseguridad. Para el ejecutivo, el fraude y los ataques informáticos se han convertido en uno de los principales desafíos para la banca. Por ello, las inversiones tecnológicas actuales no solo buscan mejorar la experiencia del cliente, sino también reforzar la protección de las operaciones financieras frente a estas amenazas.

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