Un estudio publicado en la revista Royal Society Open Science reveló que dos ballenas jorobadas recorrieron casi 15.000 kilómetros entre las costas de Brasil y Australia, la migración más larga jamás registrada para esta especie. Los investigadores identificaron a los ejemplares gracias a las marcas únicas en sus colas, un rasgo tan distintivo como una huella dactilar que permitió confirmar que cada uno se desplazó de una manada reproductiva a otra ubicada al otro lado del hemisferio sur.
El hallazgo se basó en el análisis de más de 19.000 fotografías recopiladas durante cuatro décadas por equipos científicos y colaboradores en distintas regiones del planeta. Los investigadores utilizaron un sistema de reconocimiento que comparó los patrones de color y los bordes irregulares de las colas de las ballenas, logrando identificar a dos individuos fotografiados en años diferentes tanto en las zonas de reproducción del este de Australia como en Brasil.
Para los especialistas, estos desplazamientos desafían la idea de que las poblaciones reproductivas de ballenas jorobadas permanecen prácticamente aisladas. Los científicos observaron a los ejemplares nadando entre ambos países y confirmaron el desplazamiento más extenso documentado para esta especie.
Imagen de una ballena jorobada que realizó un viaje récord entre sus zonas de reproducción. Foto: Pacific Whale Foundation
Tres ballenas jorobadas migrando a lo largo de la costa este de Australia. Foto: Pacific Whale Foundation
El hallazgo de dos ballenas jorobadas que lograron cruzar entre Brasil y Australia desafía lo que los científicos creían sobre el aislamiento de estas poblaciones. Aunque las imágenes permitieron confirmar el origen y destino de cada ejemplar, los investigadores no pudieron reconstruir la ruta exacta entre ambos puntos. Sin embargo, el registro estableció que uno de los animales superó el récord previo documentado para la especie, que correspondía a un ejemplar identificado entre Colombia y Zanzíbar.
Estos mamíferos marinos suelen seguir rutas migratorias que aprenden de sus madres. Durante los meses cálidos se alimentan de kril y peces pequeños, mientras que en invierno buscan aguas tropicales para reproducirse. Por esa razón, los intercambios entre distintas poblaciones reproductivas se consideran poco frecuentes. Stephanie Stack, coautora del estudio e integrante de la Pacific Whale Foundation, explicó que el descubrimiento de dos individuos capaces de cruzar entre Australia y Brasil pone en duda el grado de separación que los científicos atribuían a estas poblaciones. "El hallazgo de no una, sino dos personas que han cruzado entre Australia y Brasil pone en entredicho lo que creíamos saber sobre cuán separadas están realmente estas poblaciones", afirmó Stack.
Además, el trabajo aporta una herramienta valiosa para comprender cómo responderán estos mamíferos al cambio climático. El aumento de la temperatura de los océanos podría modificar la distribución del kril y alterar las zonas donde encuentran alimento y se reproducen, lo que hace aún más relevante entender sus patrones migratorios.
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