El presidente del Parlamento de Venezuela, Jorge Rodríguez, actualizó este sábado la cifra de víctimas fatales tras los dos terremotos de 7,2 y 7,5 que sacudieron el país el miércoles. “Estamos contabilizando que 1.430 hermanos y hermanas fallecieron, lamentablemente perdieron la vida”, informó el legislador a través del canal estatal. A ese balance se suman 3.328 heridos, en medio de una crisis humanitaria que los damnificados critican por la lentitud del gobierno en su respuesta.
Horas antes, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, había asegurado que la prioridad absoluta de su administración y de los cuerpos de seguridad era rescatar a los sobrevivientes atrapados bajo los escombros. Durante una transmisión por Venezolana Televisión (VTV), confirmó que La Guaira es la zona más afectada por el evento geológico. Como parte de los avances, Rodríguez señaló que la ciudad logró restaurar el 60% del suministro eléctrico, aunque advirtió que la localidad se mantendrá con acceso restringido y “militarizado”. Tras ser consultada sobre las acciones del Estado ante el contexto crítico, enfatizó la presencia de un operativo que incluye patrullas permanentes.

Sin embargo, los damnificados expresan su frustración por la ausencia de ayuda estatal y el colapso hospitalario en la zona. Muchos han tenido que encargarse de retirar cuerpos de entre los escombros ante la falta de personal y recursos del sistema de salud, que no da abasto para atender la magnitud de la catástrofe.
Ineficiencia del Estado
Sin embargo, el panorama positivo que describe la dirigencia chavista choca con la realidad que denuncian los damnificados. Según reportó AFP, Marlon Ochoa, sobreviviente del colapso de un edificio en la ciudad, afirmó que las autoridades aún no se estaban "encargándose de la situación aún en esta zona". La molestia no es un caso aislado. El viernes, durante la visita de Delcy Rodríguez a un barrio de Caracas, un grupo de residentes y familiares de personas atrapadas la abucheó. "Ya está bueno de hacer campaña política en una tragedia como la que estamos viviendo", le gritaron decenas de asistentes, mientras otros coreaban: "El Gobierno no está haciendo nada por el pueblo". La indignación creció cuando los presentes vieron que soldados barrían la calle para que la lideresa pasara.
"Me dijeron que están deliberando. ¿Deliberando qué? (...) Si hoy no llega nadie aquí vamos a hacer una revolución porque aquí necesitamos cosas: maquinaria, plantas eléctricas, taladros, de todo", cuestionó Ochoa, quien añadió: "estamos enardecidos, necesitamos ayuda, hay gente viva (bajo los escombros) y no nos dan las manos ni las herramientas". Los reclamos reflejan la desesperación de quienes aún esperan asistencia estatal, en medio de una catástrofe que ya deja más de mil fallecidos.
Encargados de sus fallecidos
Yessica Mendoza, quien perdió a su hija de 25 años y a su yerno de 26 cuando el edificio donde vivían colapsó, tuvo que hacerse cargo de los cuerpos por su cuenta. “Fuimos nosotros mismos que los sacamos, no llegó ninguna ayuda”, declaró. Este caso, contabilizado por AFP, refleja el colapso hospitalario que evidenció la baja cobertura de la crisis por parte del gobierno encargado. Mendoza explicó que llevó a su hija a la morgue “porque el seguro social está colapsado” y en el hospital de Catia la Mar, en La Guaira, “los muertos estaban tirados en el suelo”. La falta de respuesta estatal obligó a los propios familiares a transportar los cuerpos de sus fallecidos. El medio reportó que los traslados se realizaban en camionetas, con los cuerpos cubiertos con bolsas y sábanas, y que el paso de los vehículos despedía un fuerte olor a descomposición.
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