Un patrón inusual de microterremotos alineados de forma casi perfecta en el subsuelo de Alaska ha captado la atención de la comunidad geofísica internacional. El hallazgo, reportado por la Australian National University en la revista The Seismic Record y difundido por National Geographic, se localiza cerca del sistema tectónico de la falla de Denali. Los expertos detectaron 3.000 microterremotos alineados mediante siete sismómetros de alta sensibilidad. Esa organización espacial resulta atípica para eventos de baja magnitud, lo que advierte sobre posibles implicaciones en la dinámica sísmica del territorio.

Un patrón inusual de microterremotos en Alaska ha llamado la atención de la comunidad geofísica. Este fenómeno podría tener implicaciones en la dinámica sísmica regional.

La investigación sugiere que el fenómeno está vinculado a procesos profundos bajo una zona de alta complejidad tectónica, donde interactúan la placa norteamericana y estructuras oceánicas en subducción. El fenómeno revela complejas dinámicas tectónicas en la región. Al respecto, especialistas del United States Geological Survey señalaron en informes previos que este tipo de regiones de gran actividad puede generar desde microfracturas imperceptibles hasta terremotos de gran magnitud cuando la energía acumulada se libera de forma abrupta. De este modo, el descubrimiento plantea nuevas interrogantes sobre la estabilidad de las fallas activas regionales.

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¿Cómo se descubrió la falla oculta de Alaska que amenaza con generar sismos devastadores?

Mediante la instalación de siete sismómetros de alta sensibilidad, científicos de la Universidad Nacional Australiana lograron identificar una intensa actividad sísmica en el sur de la falla de Denali. Estos dispositivos de vanguardia captaron movimientos microscópicos que las redes de monitoreo globales convencionales no podían detectar. Los análisis geológicos revelaron cerca de 3.000 microterremotos alineados de forma rectilínea a lo largo de 250 kilómetros, una formación que delata la ubicación profunda del borde de la microplaca de Yakutat.

Esta densa masa cortical oceánica se encuentra en proceso de subducción bajo la placa de América del Norte. El hallazgo define con precisión la geometría del contacto tectónico, que canaliza la liberación de energía hacia una estructura estrecha y continua. La sismóloga Meghan Miller, autora principal del estudio, señaló: "Ser capaz de identificar dónde se encuentra la microplaca Yakutat en el subsuelo nos ha ayudado a entender la tectónica".

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¿Cómo influye el bloque de Yakutat en la actividad sísmica de la región?

El estudio concluye que el bloque de Yakutat actúa como una meseta oceánica rígida que, al chocar con la placa norteamericana, resiste la deformación uniforme y provoca una acumulación de tensiones tectónicas. Esas tensiones se liberan mediante microseísmos alineados que delimitan con claridad el borde activo de la subducción. Aunque la disposición espacial de los temblores es notoria, los científicos aclaran que este fenómeno no anticipa terremotos devastadores. Los expertos emplean estos indicios principalmente para perfeccionar los modelos estructurales del subsuelo y descartan su utilidad como mecanismo de predicción sísmica directa a corto plazo.

El análisis final vincula este sector con potentes movimientos históricos, como el terremoto de 2002 en la región. Sin embargo, los autores admiten que necesitan simulaciones avanzadas para descifrar la evolución de dicha interacción y determinar si altera el peligro futuro, una incógnita que permanece abierta en la investigación publicada.

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