De los 36 candidatos inscritos para las próximas elecciones presidenciales, al menos nueve han incluido en sus planes de gobierno —presentados ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE)— propuestas vinculadas al desarrollo de la petroquímica. Sin embargo, solo cinco de ellos detallan con mayor precisión la construcción de un complejo o polo petroquímico en el sur del país, aprovechando el gas natural como insumo principal.
El proyecto que más se repite entre las agrupaciones es la creación de un “Polo Petroquímico del Sur”. Una de las propuestas más concretas es la de Unidad Nacional, que impulsa un “Complejo Petroquímico del Sur” en la zona de Marcona (Ica), con una inversión estimada de US$ 1,500 millones. Este complejo estaría orientado a la producción de urea para la agricultura y nitrato de amonio para la minería.
Por su parte, el partido Buen Gobierno plantea como su tercer objetivo estratégico en el sector energía el desarrollo de la industria petroquímica, con un “Polo Petroquímico del Sur” en el eje Marcona-Ilo. La meta es producir derivados como plásticos y fertilizantes para cubrir la totalidad de la demanda nacional al 2031.
Integridad Democrática también propone un polo petroquímico articulado al gas de Camisea, puertos y energía competitiva. Su plan contempla dejar de exportar gas natural para transformarlo en fertilizantes e insumos industriales.
Además, los partidos Ahora Nación y Primero La Gente mencionan la idea de un polo petroquímico como un megaproyecto clave, aunque sin brindar mayores detalles sobre su implementación.
Especialistas consultados por Gestión señalaron que el principal problema para que la petroquímica no haya despegado en el Perú es de gestión, agravado por la inestabilidad institucional, la alta rotación de funcionarios y la ausencia de una estrategia clara sobre el uso del gas natural. Aurelio Ochoa, expresidente de Perupetro, precisó que el cuello de botella más crítico para impulsar este sector en los próximos años son las reservas probadas de gas. “En el caso del metano lamentablemente cualquier inversionista exige tener las reservas de gas suficientes para poder afrontar un horizonte mínimo de 20 a 25 años (…) En este momento probablemente estemos bordeando los 10 a 11 años de reservas al ritmo actual de consumo”, indicó. Aun así, considera más factible la petroquímica de metano que la de etano.
Entre las propuestas de los candidatos, Somos Perú plantea realizar estudios de factibilidad entre 2026 y 2027 en zonas estratégicas como Bayóvar, en Piura, con fines de desarrollo petroquímico y de fosfatos. El partido Progresemos propone construir plantas nacionales de urea y fosfato para “reducir la dependencia de importaciones, garantizar insumos a precios accesibles y fortalecer la soberanía productiva del sector agrario”. Fuerza Popular, por su lado, busca promover el Gasoducto Sur Andino integrándolo con proyectos de petroquímica. Alianza para el Progreso indica que se podría viabilizar esta industria impulsando el transporte de gas hacia el sur.
El especialista Ochoa señaló que hace cinco años no se perfora un solo pozo exploratorio, lo que impide descubrir nuevos yacimientos y ha agravado el abandono de la exploración. Pedro Gamio, exviceministro de Energía, coincidió con él y recordó que inicialmente Camisea permitía desarrollar dos tipos de petroquímica: la del etano y la del metano. Sin embargo, la primera ya no es viable. “Ya perdimos la oportunidad de la petroquímica del etano porque el volumen de reservas [para esta industria] es insuficiente. Era la de mayor valor agregado, nos daba hasta 11 veces más ingresos que vender el gas como materia prima”, comentó Gamio.
La opción real que queda es la petroquímica del metano, base para producir urea y nitrato de amonio, insumos para fertilizantes. Gamio indicó que esta le daría al país seis veces más ingresos que vender gas. Ambos especialistas recordaron que si se aprovecha el gas de Candamo (Cusco, Madre de Dios y Puno) puede convertirse en una pieza fundamental para la petroquímica.
En cuanto a la viabilidad de las propuestas de los candidatos presidenciales en los próximos cinco años, Gamio precisó que la ubicación de los polos petroquímicos debe responder a dónde existe infraestructura de transporte de gas. Aunque varios candidatos proponen polos petroquímicos en el sur, explicó que “cuando se hablaba de la petroquímica del etano tenía sentido hablar de Ilo, pero ahora [la situación es distinta] porque no hay gas en la zona. Lo que se tiene que hacer, entonces, es la petroquímica del metano y lo mejor es en una zona cercana al gasoducto que llega hasta Ica. Marcona es viable, pero en petroquímica del metano”.
El proyecto sería viable si se trata de una planta petroquímica de tamaño mediano orientada a nitrato de amonio y eventualmente fertilizantes, según Ochoa. Para ello se necesita asegurar aproximadamente un TCF —es decir, un billón de pies cúbicos— de gas para un periodo mínimo de 20 años. El exviceministro de Energía consideró que un proyecto de este tipo podría avanzarse incluso con la inauguración de una planta dentro del próximo quinquenio.
Ochoa coincide en que, pese al problema de disponibilidad de gas natural, una planta en Marcona es una de las más viables entre las alternativas planteadas en el corto plazo. “La tubería ya ha sido preparada para poder alimentar una planta petroquímica, porque un polo es un poco más ambicioso. Además, está la carretera para traer el gas y existe un terreno frente al mar reservado específicamente para este fin. Lo único que faltaría garantizar es el suministro de gas”, indicó.
Para lograrlo también consideró que sería necesario priorizar el mercado interno, pues actualmente se continúa exportando a pesar de que las reservas del país son bastante pequeñas. Además se requerirá un fortalecimiento de Perupetro y una política sostenida de exploración de gas.
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