Identificado como un Sunward SA 60L Aurora con matrícula B-12PP, el aparato siniestrado ya figuraba el viernes en la base de datos Aviation Safety Network, de la Flight Safety Foundation, aunque su ficha advertía que la información disponible procedía de fuentes no oficiales. El impacto ocurrió en Guomao, uno de los principales distritos financieros de Pekín, una zona de intensa actividad empresarial donde tienen sede numerosas compañías chinas y extranjeras y que suele registrar una elevada afluencia al final de la semana laboral. Allí, la avioneta chocó contra el China Zun, un rascacielos cuya fachada acristalada sufrió un agujero a gran altura, mientras fragmentos de la aeronave cayeron en una vía próxima y piezas desde niveles superiores.
Pese a la confirmación oficial, las imágenes y vídeos del suceso circulaban en X, red social bloqueada en China, pero no en plataformas locales como Weibo o Douyin, donde las búsquedas no arrojaban resultados recientes sobre el impacto. Incluso tras el comunicado de las autoridades, las fotografías de los desperfectos causados este viernes y de los restos de la avioneta seguían sin difundirse en las redes sociales del gigante asiático. El siniestro se produjo en una capital sometida a un estricto control de seguridad por su condición de sede del Gobierno central y del Partido Comunista Chino (PCCh, gobernante), con amplios dispositivos de vigilancia y restricciones sobre el uso de drones y del espacio aéreo de baja altitud reforzadas en los últimos meses.
Inaugurado en 2018, el China Zun se erige con 528 metros de altura y se convirtió en el rascacielos más alto de Pekín. Sin embargo, desde 2021 China impuso restricciones a la construcción de nuevos edificios de gran altura, como parte de una política para limitar proyectos considerados excesivos o poco sostenibles.
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