La escritora limeña Daniella Delgado Rey presentó su primer libro, el cuentario Precariedad de la luz (Lumen), y en diálogo con La República explicó las claves de su obra. Según la autora, lo valioso de un libro radica en las distintas lecturas que suscita, y en su caso las impresiones apuntan al complejo y fascinante mundo infantil.
La publicación reúne diez relatos, entre los que destacan “Río arriba”, “Hoy te convertirás en un hombre”, “El vestido guinda”, “La cena” y “No hables con desconocidos”. En ellos, Delgado Rey aborda temas como la infancia, la violencia cotidiana en baja intensidad —según lo leído, la más dolorosa— y la fragilidad personal ante quienes se tiene más cerca, justo donde debería existir un círculo protector. La impresión que deja el volumen es la notable madurez de su escritura, lejos de los tanteos de los autores debutantes.
Consultada sobre su estilo, la autora señaló: “Como escritora, me interesan mucho las historias. Lo que hago, principalmente, es adecuar el estilo de la escritura a los temas”. Puso como ejemplo el cuento “La cena”, donde el estilo es más contenido y acompaña a la historia, y también “Río arriba”. “El estilo tiene que ser funcional —agregó—. Me interesa también generar espacios en los que, a través del lenguaje, podamos apreciar belleza. Belleza tanto visual, en lo que podemos imaginarnos, como también belleza en las palabras, del ritmo, de la conjunción de palabras. El estilo tiene que ser versátil en función de la historia que uno quiera contar”.
Con esta solvencia narrativa, Delgado Rey demuestra oficio en su debut, partiendo de una escritura que prioriza la historia sin descuidar el lenguaje.
La autora sostiene que su vínculo con el mundo infantil es muy estrecho y que observa con esa cercanía cómo se expresan los niños. “Mucha gente piensa que los niños son puros y que aprenden todo. No se falta a la verdad con ese argumento, pero yo creo que no es total”, afirma. Para ella, los niños son “seres humanos completos, con una personalidad, con propios juicios” que pueden adoptar de los padres, la sociedad y la cultura, pero también poseen “una genética humana incorporada durante miles de miles de años en los que mucha de esa oscuridad que mencionas, o luces, está presente y no se puede evadir”.
Al abordar la infancia en sus relatos, Delgado Rey señala que el reto fue ser útil sin caer en lo demasiado explicativo. “El reto es dejar en unas cuantas líneas la imagen y lo que está aconteciendo”, explica. Su mirada sobre el mundo es, según dice, “cercana y lejana al mismo tiempo”, algo que se plasma de manera natural, sin que sea un acto consciente, cuando escribe sobre la niñez.
Consultada sobre cómo evitar la ingenuidad al tratar temas sensibles, la escritora responde que la clave está en la distancia. “Lo importante es la distancia que uno pone respecto de los recuerdos y de su vida, porque finalmente la memoria puede ser traicionera”, detalla. Se trata de un proceso interno en el que se separa de las propias experiencias.
En cuanto a la presencia de sentencias o juicios sobre la infancia o la violencia cotidiana, la autora es clara: “La literatura no está para eso. No me gusta colocarme en un lugar de autoridad y juzgar. Me gusta que mis personajes vivan sus experiencias”. En el universo infantil del libro, aclara, hay malicia, alejándose de la mirada que suele abordar estos temas solo desde el trauma.
"Precariedad de la luz". Imagen: Difusión.
-¿En cuánto tiempo escribiste el libro?
-Aunque muchos de los temas del libro los he llevado conmigo casi toda mi vida, el proceso de escritura, reescritura y publicación tomó cinco años.
-¿Tu atención al mundo infantil se debe a que este mundo trae un asombro? Mundo infantil que no asombra no es mundo infantil.
-Totalmente de acuerdo. Los niños viven descubriendo constantemente el mundo y a quienes los rodean, y ese aspecto siempre me ha llamado la atención. Lo infantil es un tema inagotable y, como dije, no es tan puro e ingenuo como se le quiere hacer ver.
-En Precariedad de la luz se cumple el dicho menos es más.
-Me gusta buscar la condensación de la palabra y se lo debo a la poesía. Mi relación con la literatura parte de mi relación con la poesía, con la búsqueda de la belleza en pocas palabras.
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