Una piedra de uso ritual de casi 750 kilogramos, que permaneció oculta durante aproximadamente 2.700 años bajo una antigua residencia en el reino de Judá, ha sido objeto de un nuevo estudio que explica por qué no fue destruida sino enterrada con cuidado. El hallazgo se produjo en el sitio arqueológico de Tel 'Eton, a unos 48 kilómetros de Jerusalén, y fue publicado en Jerusalem Journal of Archaeology.
La pieza fue encontrada en el interior de la "Edificación 101", una residencia de gran tamaño que los especialistas identifican como la posible vivienda de un gobernador local. En una primera etapa del edificio, la piedra permanecía erguida en una de las salas principales, con una altura cercana a 1,4 metros, en un lugar visible desde la entrada y el patio central, lo que indica que cumplía una función importante para quienes habitaban el lugar.
La cronología apunta a una represión religiosa llevada a cabo por un rey mencionado en los relatos del Antiguo Testamento. Según los investigadores, la piedra habría quedado fuera de uso durante las reformas impulsadas por el rey Ezequías en el siglo VIII a. C., cuando se intentó concentrar el culto a Yahvé en el Templo de Jerusalén y eliminar otros espacios de adoración. En ese contexto, el objeto no fue destruido sino sepultado bajo la residencia, posiblemente para preservarlo o evitar su profanación.
Ahora, los arqueólogos encontraron nuevas evidencias que podrían explicar por qué este objeto ritual no fue destruido, sino enterrado cuidadosamente durante un periodo de profundos cambios religiosos. El estudio sostiene que la piedra es testimonio de la reforma bíblica del rey Ezequías, quien buscó centralizar el culto en Jerusalén y erradicar las prácticas religiosas locales en todo el reino de Judá.
Impresión de un sello del rey Ezequías desenterrada en las excavaciones. Foto: Instituto de Arqueología de la Universidad Hebrea de Jerusalén
Los arqueólogos vinculan este hallazgo con las reformas religiosas del rey Ezequías, documentadas en los libros bíblicos de 2 Reyes y 2 Crónicas. La cronología es clave: Tel 'Eton fue destruida por el Imperio asirio hacia finales del siglo VIII a. C., lo que indica que la piedra quedó enterrada antes de ese evento. Ese periodo coincide exactamente con el reinado de Ezequías, quien promovió una reforma para centralizar el culto en Jerusalén. Al ser trasladada, la piedra no fue destrozada ni profanada, sino colocada en posición horizontal y cubierta con una plataforma de piedras. Los investigadores notaron que el objeto no sufrió daños ni fue fragmentado, un detalle que consideraron revelador.
“Quienes modificaron las prácticas religiosas tal vez deseaban eliminar la función ritual de la piedra, y quizás querían que los antiguos objetos rituales fueran profanados, pero quienes llevaron a cabo el cambio parecen haberla tratado con respeto”, explicó Avraham Faust, arqueólogo de la Universidad Bar-Ilan, en Ramat Gan. “La retiraron de su uso sin destruirla, neutralizando así su significado ritual y preservando el objeto en sí”. En su estudio, Faust agregó: “La información procedente de Tel 'Eton no solo proporciona un ejemplo adicional de los cambios culturales del siglo VIII a. C., sino que también pone de relieve un tipo de contexto relativamente poco investigado —el del culto doméstico— que podría ser clave para el debate sobre la historia religiosa de Judá”.
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