Un estudio de la Universidad de Durham, en Inglaterra, ha encontrado evidencias de que la subducción —el proceso geológico en el que una placa tectónica se hunde bajo otra y que está detrás de los terremotos más intensos y los tsunamis devastadores— puede propagarse como un fenómeno contagioso. La investigación, basada en registros geológicos del este de Asia, detectó una secuencia de eventos que sugiere que una zona de subducción ya existente puede inducir el inicio de otra en una placa vecina, alterando su estabilidad.

La subducción es un proceso geológico donde una placa tectónica se hunde debajo de otra. Foto: iStock

El fenómeno, denominado "contagio por subducción", describe cómo una zona activa de hundimiento de placas puede influir en áreas adyacentes y generar nuevas zonas de subducción. No se trata de un movimiento espontáneo, sino de una reacción en cadena entre placas oceánicas: la actividad salta de una región a otra como si fuera una infección geológica. Hasta ahora, esta hipótesis resultaba difícil de comprobar, pero el análisis de los investigadores británicos aporta pruebas de que el proceso causante de estos desastres naturales puede extenderse entre placas y dar paso a nuevas zonas de riesgo sísmico.

Las evidencias del profundo pasado de la Tierra sugieren que esta actividad puede propagarse como un contagio, al saltar de una placa oceánica a otra. El término fue adoptado precisamente por la forma en que el fenómeno se desplaza entre regiones.

Los Andes se formaron a partir de la convergencia de la placa de Nazca y la placa sudamericana. Foto: Universal History Archive

Los Andes se formaron a partir de la convergencia de la placa de Nazca y la placa sudamericana. Foto: Universal History Archive

Hace 260 millones de años, las zonas de subducción en los antiguos océanos Tetis y asiático habrían impulsado la creación de nuevas líneas de hundimiento en la placa del Pacífico, que ha descendido desde entonces. Este mecanismo, descrito por un estudio reciente, explica cómo se originó el actual Anillo de Fuego del Pacífico, una franja sísmica que se extiende desde Alaska hasta el sur del océano Índico. Según Mark Allen, autor principal del estudio y geólogo de la Universidad de Durham, en Inglaterra, “el acto moribundo de esos océanos que cerraban podría haber sido infectar la placa del Pacífico y comenzar su subducción hacia el oeste bajo el continente asiático”. “De una forma u otra, ha ido descendiendo desde entonces”, añadió.

Evidencias del fenómeno geológico

Los investigadores identificaron una pista clave en este proceso: la anomalía Dupal, un patrón geoquímico característico del antiguo océano Tetis. Esta huella fue hallada en rocas volcánicas del Pacífico occidental, lo que sugiere que materiales tectónicos cruzaron los límites entre placas, generando una nueva zona de subducción. “Es como encontrar la huella digital de alguien en una escena del crimen”, afirmó Allen al explicar la conexión entre ambos océanos. Este fenómeno geológico contagioso, que se propaga entre placas, podría provocar terremotos y tsunamis en la actualidad.

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