A poco más de un mes del inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, el organismo rector del fútbol confirmó una decisión que marca el cierre de una era para millones de coleccionistas. La FIFA anunció que la editorial italiana Panini dejará de producir los álbumes oficiales del torneo a partir de 2031, poniendo fin a una relación que se extendió por más de 60 años. La noticia ha remecido el panorama de uno de los productos más representativos del certamen.
Fueron generaciones de aficionados quienes crecieron coleccionando las tradicionales figuritas bajo el sello de Panini, presente desde México 1970 —con excepción de la Copa del Mundo de 1994— y convertida en una de las marcas más reconocidas entre los seguidores del fútbol. Ahora, cada última adición de las míticas estampas del grupo italiano en los libros cobrará un valor especial para los coleccionistas.
En reemplazo de Panini, la FIFA fichó a Fanatics —plataforma especializada en artículos deportivos digitales— a través de su marca Topps Trading Cards, que asumirá la producción de los álbumes oficiales del Mundial a partir de 2031. Ambas compañías tienen origen en Estados Unidos, uno de los países anfitriones de la Copa del Mundo 2026. Topps cuenta con una amplia trayectoria en el mercado de coleccionables deportivos, con presencia en disciplinas como béisbol y baloncesto.
Su irrupción en el mercado y revolución en el merchandising global ha supuesto una propuesta más atractiva para los intereses actuales de la FIFA, debido a la superioridad en términos económicos y el enfoque moderno que ofrece. A partir de 2031, la empresa se encargará de producir el histórico álbum de cromos en una decisión estratégica con la que la FIFA busca ampliar la conexión entre los aficionados y el fútbol. ¿Qué sucederá con las próximas ediciones y qué se sabe hasta ahora sobre esta histórica decisión?
La gran apuesta por la innovación
La FIFA ha decidido apostar por la innovación en el coleccionismo deportivo, y según Gianni Infantino, presidente del organismo, “con Fanatics, vemos que impulsan una innovación extraordinaria en el mundo de los artículos deportivos coleccionables, ofreciendo a los aficionados una nueva y significativa forma de conectar con sus equipos y jugadores favoritos”. Esta alianza contempla tanto productos físicos como digitales, incorporando experiencias y activaciones inéditas para los seguidores. Entre las novedades, Infantino destacó que el acuerdo “incluye por primera vez el programa de parches de las camisetas de los jugadores”, aquellos utilizados durante partidos oficiales, que luego podrían convertirse en artículos autografiados. Michael Rubin, fundador y director ejecutivo de Fanatics, calificó el acuerdo como un día histórico para su empresa, dado el alcance global del fútbol. Por su parte, José Eduardo Maco, coordinador de la carrera de administración y negocios del Deporte de la UPC, analizó la movida: “La FIFA está probablemente en un proceso de renovación y buscar mayor cantidad de opciones a nivel de opciones comerciales y de monetizar sus distintos activos. Panini se visualiza, por lo menos desde la perspectiva comercial, como una propuesta más tradicional”.
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Para el experto y docente en marketing de la Universidad del Pacífico, José Ruidías, la decisión de la FIFA responde a una lógica empresarial más ambiciosa. “La FIFA en este momento, está apostando por algo un poco más grande que el simple álbum en si mismo. Tienen una lógica mucho más moderna, mucha data, de analítica, de comercio digital, de experiencia, de coleccionables premium. Tal vez una forma más agresiva de monetizar ese tráfico”, señala. Ruidías considera que Fanatics está mejor preparado para crear experiencias más conectadas y rentables para los intereses actuales del organismo rector del fútbol. “Las marcas se tienen que replantear. Yo no descartaría que haya también un tema comercial detrás. Seguramente la FIFA vio que todavía había espacio para hacer crecer muchísimo más el negocio y está aprovechando la oportunidad. Las nuevas generaciones pueden estar empujando ese cambio”, concluye.
En contraste, Eduardo Maco resalta el largo periodo que Panini operó en este rubro, adueñándose prácticamente de la categoría. Eso supondría un reto significativo para Fanatics en términos de posicionamiento de marca. “Los coleccionables traen consigo como un ADN de factores tradicionales, sin embargo, eso no exime el hecho de que las nuevas generaciones ya también están buscando – y vienen con otra filosofía distinta – en la parte digital.” Añade que “hay una serie de negocios alrededor de todo esto que puede hacer que las nuevas generaciones enganchen rápidamente”.
El álbum mundialista que tenemos entre manos, el penúltimo de Panini, llega con 112 páginas y 980 cromos, una cifra récord que responde al nuevo formato del torneo con 48 selecciones. Esta edición, cargada de contenido, se siente como una despedida anticipada. La FIFA, tras décadas de vínculo con la marca italiana, apuesta ahora por experiencias digitales y nuevos formatos en el mercado global de coleccionables. Es una cuestión de modernidad que dejaría atrás décadas de tradición. La Copa del Mundo 2026 ya trae novedades y disrupciones interesantes, incluso antes de que suene el pitazo inicial de inauguración.
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