La Misión de Observación Electoral de la Unión Europea y la misión de la Organización de los Estados Americanos (OEA) coincidieron en que los comicios del 7 de junio se desarrollaron con garantías suficientes y sin evidencias de manipulación sistemática. La Unión Europea informó que no encontró indicios de manipulación intencionada y exhortó a los actores políticos a evitar declaraciones que puedan socavar la legitimidad del proceso. En la misma línea se pronunció la OEA. Ante esto, la narrativa de un supuesto fraude electoral ha ido perdiendo sustento en los últimos días.
Corresponde que el debate político ceda paso al respeto por la voluntad popular. El Perú no puede quedar atrapado indefinidamente en una disputa electoral cuando enfrenta desafíos urgentes que no admiten más dilaciones: la inseguridad ciudadana, la recuperación económica, la crisis de los servicios públicos y la necesidad de reconstruir la confianza en las instituciones. Prolongar el enfrentamiento político sin fundamentos suficientes solo incrementa la incertidumbre y posterga las soluciones que millones de peruanos esperan.
Resulta indispensable que las autoridades electorales concluyan cuanto antes el proceso con la proclamación oficial de los resultados, respetando siempre los plazos y procedimientos establecidos por la ley. Una vez agotadas las instancias legales, corresponderá iniciar la transición gubernamental para garantizar un cambio de mando ordenado y responsable.
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