El reciente sismo de magnitud 6.1 registrado en Ica, que también se sintió en Lima, ha vuelto a poner en discusión la vulnerabilidad de las viviendas autoconstruidas en la capital. Según Guillermo Huaco, investigador del Centro Peruano Japonés de Investigaciones Sísmicas y Mitigación de Desastres (CISMID) de la UNI, el riesgo sísmico no solo depende de la calidad del suelo, sino también de cómo fueron levantadas las edificaciones.
Huaco explicó a Canal N que en varias zonas de Lima existen suelos blandos compuestos por arcilla, limo y arena, los cuales amplifican el movimiento telúrico y generan una vibración más intensa durante un terremoto, incrementando el daño potencial. En esa línea, detalló que los distritos con los suelos más vulnerables ante un posible sismo de gran magnitud son Ancón, Santa Rosa, Ventanilla, Comas, Independencia, Carabayllo, San Juan de Lurigancho, Ate, Villa María del Triunfo, Villa El Salvador y Chorrillos, especialmente en las áreas próximas a los Pantanos de Villa.
En contraste, los distritos que presentan mejores condiciones de suelo son San Isidro, Miraflores, Jesús María, Magdalena, San Miguel y parte de Pueblo Libre. Sin embargo, Huaco advirtió que el principal problema de Lima es la autoconstrucción. Al no contar con la supervisión de ingenieros civiles ni ajustarse a parámetros técnicos, estas viviendas tienen un mayor riesgo de colapso frente a un movimiento sísmico fuerte.
Cabe recordar que, según datos de CAPECO, 7 de cada 10 casas en Lima y Callao fueron autoconstruidas, lo que agrava la exposición de la población ante un eventual terremoto.
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