Los recientes terremotos reportados en Venezuela han vuelto a poner sobre la mesa el riesgo sísmico que enfrentan los países ubicados en el Cinturón de Fuego del Pacífico y otras zonas de alta actividad tectónica. En el caso del Perú, la historia registra varios eventos de gran magnitud que dejaron profundas consecuencias humanas y materiales, y uno de ellos es considerado el más devastador ocurrido en el país durante el virreinato en 1746.

Mucho antes del terremoto de Áncash de 1970 —que suele ser recordado por la tragedia que provocó en Yungay—, el territorio peruano ya había enfrentado movimientos sísmicos de enorme intensidad. La noche del 28 de octubre de 1746, un terremoto con una magnitud estimada entre 8,8 y 9,0 sacudió la costa central y destruyó prácticamente toda la ciudad de Lima, entonces capital del Virreinato del Perú. Ese sismo es considerado el más devastador de la historia del país, superando incluso a los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 registrados recientemente en Venezuela.

Estos antecedentes permiten dimensionar la vulnerabilidad sísmica del Perú y la importancia de mantener medidas de prevención ante futuros eventos de gran magnitud. La historia resalta la necesidad de estar preparados para terremotos de gran magnitud.

Los recientes terremotos en Venezuela han revivido el riesgo sísmico en países del Cinturón de Fuego, como Perú, que tiene un historial de eventos sísmicos devastadores.

Así quedo el frontis de una de las estructuras que se encontraban en el Centro de Lima, según la imagen que acompaña esta nota.

lr.pe

El desastre más reciente: el terremoto de Áncash de 1970

El 31 de mayo de 1970, un terremoto de magnitud 7.9 en la escala de momento sísmico, con epicentro frente a las costas de Áncash, desencadenó un gigantesco alud desde el nevado Huascarán que sepultó gran parte de la ciudad de Yungay. Este evento es considerado el terremoto más devastador registrado en el Perú y uno de los más mortíferos de América Latina, con alrededor de 70.000 fallecidos y más de 140.000 heridos, además de cientos de miles de damnificados.

Mucho antes, otro sismo de enorme poder destructivo había golpeado al país. El fuerte movimiento telúrico generó un tsunami que arrasó el puerto del Callao pocos minutos después. Según los registros históricos, solo unas decenas de casas se mantuvieron en pie en esa zona, mientras que en Lima miles de viviendas, iglesias y edificios colapsaron. La magnitud del desastre convirtió a este evento en uno de los terremotos más destructivos ocurridos en América y en el mayor registrado en la historia del Perú, superando incluso a los sismos recientes de Venezuela.

Leer artículo completo en larepublica.pe →