
La combinación de un cinturón de fallas activas y el contacto entre las placas Caribe y Sudamericana convierten a Venezuela en uno de los países más expuestos a terremotos del continente, según la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis). La entidad estimó en 2018 que el 80 % de la población del país vive en zonas de alta amenaza por terremotos.
La historia sismológica de Venezuela está marcada por tristes recordatorios de su compleja geografía, altamente propensa a movimientos telúricos. Esto se debe a la fricción entre dos grandes bloques litosféricos —la placa del Caribe y la placa de Suramérica—, complementada con un sistema de fallas que atraviesa el norte del país. El constante desplazamiento de la placa Caribe hacia el este respecto de la placa suramericana, a un ritmo de 2 centímetros anuales según estimaciones de expertos, ha generado una zona de deformación de unos 100 kilómetros de ancho en el norte del país, donde se concentran las fallas capaces de originar los terremotos más severos.
Ese sistema principal de fallas está formado por las de Boconó, San Sebastián y El Pilar, que dibujan el límite principal entre la placa del Caribe y la placa de Suramérica. La falla de Boconó se extiende aproximadamente 500 kilómetros desde la depresión del Táchira, cerca de la frontera con Colombia, atravesando la Cordillera de los Andes hasta el mar Caribe. Es considerado el principal accidente geológico y la falla más activa del país.
A la alta probabilidad de episodios sismológicos se suma una elevada densidad demográfica, ya que la zona de contacto entre ambas placas abarca ciudades como Caracas, Valencia, Maracay, Mérida, Cumaná y Maracaibo. Estas características hacen de la nación latinoamericana un "territorio sísmico", tal como la define Funvisis.
En la tarde del miércoles 24 de junio, hora local, el suelo volvió a estremecerse en Venezuela, con epicentro en Carabobo, con un doblete sísmico de magnitud 7,2 y 7,5 que, según los primeros reportes, ha dejado más de 164 muertos y casi 1.000 heridos. Las autoridades temen que miles de personas se encuentren bajo los escombros.
En zonas como Mérida, la falla de Boconó genera decenas de microsismos diarios, un recordatorio permanente de la energía que se acumula en el subsuelo, según el monitoreo constante de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis), adscrita al Gobierno central. A esta se suman la falla de San Sebastián —que recorre la Cordillera de la Costa— y la de El Pilar, que se prolonga de oeste a este por el estado Sucre hasta el noreste de Trinidad, con una longitud cercana a los 700 kilómetros. Esta última es responsable de los mayores terremotos en el oriente venezolano. La mayoría de los sismos destructores registrados en Venezuela han ocurrido precisamente en este cinturón de fallas del norte del país, según Funvisis. En otros puntos de la geografía nacional, se han identificado otras fallas secundarias como Oca‑Ancón, La Victoria y Urica, que también pueden producir movimientos telúricos importantes.
Más de 131 eventos sísmicos desde 1530
Los registros oficiales muestran que los sismos destructivos se repiten con suficiente frecuencia en Venezuela como para convertir ese riesgo en un problema estructural de seguridad y planificación urbana. Funvisis documentó 131 eventos sísmicos con daños entre 1530 y 2004. En 2001, la entidad incrementó notablemente el número de estaciones sismológicas de la red nacional, lo que disparó el registro de episodios. Mediciones recientes de enjambres telúricos suman decenas e incluso cientos de eventos en semanas o meses. Desde el comienzo del 2026 hasta el 25 de junio, Funvisis ha registrado 1 274 sismos, incluidos territorios del este de Colombia, según el monitoreo en tiempo real disponible en su página web.
Una historia de sacudidas
El terremoto reportado el miércoles en Venezuela hizo recordar el extenso prontuario de sismos consagrados en la historia nacional. Los registros más antiguos arrojan detalles de sismos a partir del siglo XVII, como el terremoto de San Bernabé (11 de junio de 1641), otro episodio importante en octubre de 1766 y el Gran Terremoto de Caracas el 26 de marzo de 1812, que arrasó la capital y regiones aledañas en pleno Jueves Santo con un rastro letal de hasta 30.000 muertes, según la estimación del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).

El 17 de enero de 1929, un sismo de magnitud 6,9 provocó un tsunami que destruyó la ciudad de Cumaná, en el estado Sucre, y causó cerca de 800 muertos, convirtiéndose en el terremoto más letal del último siglo en Venezuela. Ese récord de letalidad se mantiene, aunque el miércoles se registró un sismo de mayor magnitud que lo superó en escala.
Previamente, el 29 de julio de 1967, mientras Caracas celebraba los 400 años de su fundación, un terremoto de magnitud 6,6 sacudió la capital y el litoral central a las 20:05, con epicentro en el mar Caribe. Ese sismo dejó 245 muertos, miles de heridos y cuantiosos daños materiales. Marcó un antes y un después en la ingeniería sísmica venezolana, al evidenciar la vulnerabilidad de las edificaciones en plena expansión de la capital. Como consecuencia, en 1971 se creó Funvisis.
Tres décadas después, otro sismo de magnitud 6,8 sacudió la región oriental, con epicentro entre Cariaco y Casanay, en el estado Sucre. La tragedia se cobró más de 70 vidas, dejó más de medio millar de heridos, un puñado de edificios colapsaron y miles de viviendas sufrieron daños. La prensa lo consideró el peor terremoto sufrido en los últimos 30 años. Tanto el sismo de 1967 como el de 1997 fueron, como casi todos los devastadores en Venezuela, de origen superficial.
Más recientemente, en noviembre de 2015, el estado Mérida sufrió un doble sismo, ambos de magnitud 5,1, que apagó la vida de un par de ciudadanos. Otros movimientos telúricos registrados en la última década no habían causado víctimas fatales.
Leer artículo completo en rpp.pe →
Comentarios 0
Súmate a la conversación
Tu comentario es anónimo, pero para evitar bots necesitamos que te registres. Es gratis y toma 30 segundos.
Crear cuenta para comentar Ya tengo cuenta