Padres de familia de la institución educativa Fe y Alegría, en San Juan de Lurigancho, alertan sobre el riesgo que corren los estudiantes tras el aniego de una tubería de Sedapal. A más de un mes de que la rotura de una tubería matriz de Sedapal inundara parte del colegio Fe y Alegría en San Juan de Lurigancho, los padres de familia denuncian que cientos de alumnos siguen asistiendo a clases en un ambiente que consideran peligroso. La emergencia ocurrió el 24 de mayo, cuando una fuga de agua impactó directamente el plantel y generó filtraciones, saturación del suelo y daños estructurales. Según los testimonios, la preocupación no ha cesado desde entonces. Las imágenes enviadas por los padres revelan paredes con humedad persistente, pintura desprendida y zonas donde el agua habría alcanzado una parte importante de los muros. Denuncian que los trabajos realizados por Sedapal se limitaron a pintar algunas áreas dañadas, sin ejecutar medidas de contención más sólidas frente al riesgo. Mientras tanto, Sedapal asegura que "ha cumplido con los trabajos asignados", pero el Ministerio de Educación (Minedu) afirma que la entidad debe "reparar daños ocasionados". El colegio, según se informó, tiene un 85% de su infraestructura afectada. “Los chicos siguen asistiendo en esas condiciones. Mi hija tiene miedo por el tanque. No podemos retirarla porque no hay vacantes y tampoco tenemos dinero para otro colegio”, contó a este medio una madre de familia que viene insistiendo desde hace semanas para que las autoridades atiendan el caso. Pese a los informes técnicos que advierten daños severos, los estudiantes continúan en el plantel, expuestos a la humedad y al deterioro de los muros, mientras los padres exigen una reubicación temporal o una solución definitiva.

Un informe técnico de la Subgerencia de Gestión del Riesgo de Desastres de la Municipalidad de San Juan de Lurigancho concluyó que la institución educativa presenta un 85% de afectación en su infraestructura, con daños en bases de paredes, columnas y distintos ambientes. El documento detalla que 92,21 metros lineales del cerco perimétrico resultaron comprometidos y al menos cuatro metros colapsaron, especialmente en la zona colindante al nivel inicial. Además, recomienda que Sedapal asuma la reparación de los daños, así como labores de limpieza, desinfección, fumigación y retiro de escombros. También plantea la necesidad de un peritaje estructural independiente para determinar con precisión el estado real del colegio y las medidas urgentes que deben adoptarse.

La preocupación de las familias no solo responde a percepciones. Antes del aniego, un informe preliminar de Defensa Civil emitido en febrero de este año ya había clasificado al colegio en condición de 'riesgo muy alto' debido a su estado de conservación. A esto se suma la alarma que genera un enorme tanque de agua ubicado detrás del plantel, junto a una zona con desmonte y tierra removida. Los padres temen que un eventual deslizamiento o una nueva filtración puedan comprometer aún más la estabilidad del local escolar. “No han levantado un muro de contención fuerte. Ese tanque nos da miedo. Si vuelve a haber una fuga o se mueve la tierra, los más afectados serán nuestros hijos”, sostuvo una madre de familia.

larepublica.pe El Ministerio de Educación (Minedu) informó a este medio que, antes del aniego, no existía una declaratoria formal de inhabitabilidad en el colegio. No obstante, tras la emergencia, la Dirección Regional de Educación de Lima Metropolitana (DRELM) realizó una inspección que derivó en el Informe Técnico N.° 00006-2026, emitido el 26 de mayo. Dicho documento detalla daños como el colapso de un tramo del cerco perimétrico, seis muros inestables, nueve paños de albañilería con suelo saturado y riesgo inminente de colapso, fisuras en aulas y socavación bajo una rampa. También se alertó sobre focos infecciosos y la inoperatividad del pozo a tierra. Pese a los riesgos identificados, la UGEL 05 autorizó el retorno progresivo a clases presenciales en ambientes alternativos dentro de la institución, como biblioteca, capilla, salas de profesores, patios y aulas de refuerzo. Según el Minedu, la directora del plantel, Flor Salas, comunicó formalmente el retorno mediante un oficio el 4 de junio, y las clases se reanudaron por completo el 8 de junio. La República intentó recoger su versión, pero ella declinó declarar a la prensa. Por su parte, Sedapal se deslindó de la situación del colegio. Señalaron que cumplieron con todas las labores a su cargo a través de la empresa aseguradora encargada del siniestro. “Era nuestra responsabilidad atender el aniego. Los demás temas de infraestructura del colegio son responsabilidad del Ministerio de Educación”, indicaron. En esa línea, César Montenegro, representante del seguro, sostuvo que el área intervenida quedó “mejor de lo que estaba” y que la estructura principal no presenta daños que impidan su ocupación. Sin embargo, el propio Minedu reconoce que los trabajos en el pabellón afectado aún continúan y que dicho espacio permanece restringido. larepublica.pe larepublica.pe

Padres piden intervención urgente

Mientras las instituciones se pasan la responsabilidad, los padres denuncian que la preocupación aumenta y que sus hijos estudian con miedo. Algunos alumnos, según relataron, reciben clases en espacios improvisados que no garantizan un aprendizaje seguro. Por eso, exigen que el Pronied intervenga ya para determinar si se necesita una rehabilitación integral del colegio o una reubicación temporal de los estudiantes. “Solo queremos que nuestros hijos estudien seguros. No queremos esperar a que pase una tragedia para que recién actúen”, reclamó una madre.

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