Los dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron Venezuela el último jueves dejaron numerosos muertos, heridos y desaparecidos, y hasta ahora las autoridades han reportado 30 réplicas. Estos eventos, que recuerdan que los desastres no avisan, ponen en evidencia la importancia de tener lista una mochila de emergencia en cada hogar. Este kit, según Defensa Civil, forma parte del llamado “combo de supervivencia”, que también incluye una caja de reserva, y está diseñado para cubrir las necesidades mínimas de una familia mientras se restablecen los servicios y llega la ayuda.

La mochila de emergencia es un bolso de fácil transporte que debe acompañar a cada familia en caso de evacuación. Su función es permitir que las personas puedan subsistir durante las primeras horas de una emergencia, sin depender de apoyo externo inmediato. Debe ser liviana, resistente y de preferencia impermeable, con varios compartimentos que faciliten la organización de los objetos. El peso recomendado no debe superar los ocho kilos para que pueda ser cargada sin dificultad.

Este equipo debe incluir productos básicos que cubran necesidades de salud, alimentación, higiene y comunicación. Entre los elementos esenciales se encuentran: agua potable y alimentos no perecibles, botiquín de primeros auxilios, linterna y radio a pilas, baterías de repuesto, dinero en efectivo, copias de documentos personales, ropa de abrigo y manta ligera, y artículos de higiene personal. Tener todo esto listo puede marcar la diferencia durante una evacuación o en las primeras horas posteriores a un fuerte remezón.

En un país sísmico como el Perú, la prevención no evita los movimientos de la naturaleza, pero permite enfrentarlos con mayor seguridad. Las autoridades recomiendan revisar la mochila de emergencia periódicamente para verificar fechas de vencimiento, estado de los alimentos y funcionamiento de los equipos, renovando los productos cuando sea necesario para asegurar que estén en condiciones de uso. Además, la mochila debe adaptarse a cada hogar: si hay bebés, personas adultas mayores o pacientes con enfermedades crónicas, se deben incluir pañales, fórmulas, medicamentos o insumos médicos específicos.

En el contexto actual, también se sugiere incorporar artículos de bioseguridad, como mascarillas, jabón, alcohol en gel o soluciones desinfectantes, especialmente en zonas de alta concentración poblacional. Los sismos y otros desastres naturales pueden ocurrir en cualquier momento, por lo que tener una mochila de emergencia lista y una caja de reserva organizada permite responder con rapidez, reducir el riesgo y proteger a la familia en situaciones críticas.

A diferencia de la mochila, la caja de reserva está pensada para ser utilizada después del primer día de la emergencia. Debe guardarse en un lugar seguro del hogar y contener provisiones para varios días. En ella se recomienda almacenar más agua, alimentos no perecibles, ropa adicional, productos de limpieza, utensilios básicos y otros artículos que ayuden a sostener la rutina mientras se restablecen los servicios básicos. En un país altamente sísmico como el Perú, estar preparado no es una opción: es una necesidad.

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