La fresa congelada peruana se ha consolidado como un producto clave en la agroexportación nacional. Con alrededor del 4% del comercio global, Perú ocupa el octavo lugar a nivel mundial, impulsado por el uso intensivo en la industria alimentaria y la infraestructura instalada en Lima, Ica y La Libertad, que explican por qué esta frutilla se ha convertido en el eje de la estrategia.
Según un estudio reciente de la Dirección de Estudios Económicos de la Dirección de Políticas Agrarias del Midagri, compartido con Gestión, el 2025 se ha convertido en un año decisivo para la fresa en el Perú. “El salto histórico en la producción nacional, impulsado por mayores rendimientos, tecnificación y condiciones climáticas favorables, redefinió el potencial agrícola del país”, se pudo leer en el informe.
Para respaldar esta premisa, el área sostuvo que las exportaciones de fresas congeladas registraron un crecimiento extraordinario de más del 77% en volumen y 78% en valor entre enero y septiembre. “Así, el 2025 no solo marca un cambio coyuntural, sino que constituye la base estratégica para proyectar escenarios positivos hacia el 2028, donde la articulación entre productividad y comercio exterior permitirá posicionar a la fresa como un cultivo bandera de la diversificación agroexportadora peruana”, se complementó.
En tal sentido, se han proyectado tres escenarios de crecimiento para las exportaciones. El primero, el óptimo, permitiría alcanzar cifras crecientes durante los años 2026, 2027 y 2028, cerrando con un volumen estimado de 59,000 toneladas. El segundo escenario, más moderado, está condicionado por el proceso de crecimiento de la producción: se alcanzaría un volumen de exportación de 47.9 mil toneladas en el 2026, 50.6 mil toneladas en el 2027 y 53.4 mil toneladas en el 2028.
La demanda internacional de fresa congelada está siendo impulsada por cambios en los hábitos de consumo y la frecuencia de shocks climáticos. Se observa una preferencia creciente por alimentos saludables, especialmente por la rápida incorporación de nuevos consumidores en Asia, Oriente Medio y América Latina. Sin embargo, el mayor incremento en la demanda de fresas congeladas se concentra en Norteamérica, Europa y Asia. “Países como Perú, México y Egipto aumentan sus ventas de congelado por su mayor vida útil y menor sensibilidad a la estacionalidad y problemas logísticos. Estados Unidos lidera las compras de fresa congelada, seguido de Japón, que creció más de 70% para el caso peruano en 2025”, se apreció.
Los eventos climáticos extremos —como sequías, lluvias intensas o heladas— desordenan los calendarios productivos a nivel mundial y provocan volatilidad en los precios, generando periodos alternados de escasez y sobreoferta. Frente a una oferta más irregular y a mayores descartes de fruta fresca, la fresa congelada cobra protagonismo como una alternativa que permite estabilizar volúmenes, extender la vida útil del producto y responder con mayor flexibilidad a los picos de demanda.
No obstante, se ha considerado un tercer escenario menos optimista, donde se registraría un crecimiento nulo o incluso un retroceso en las exportaciones peruanas debido a diversos factores. Entre ellos, la falta de apoyo técnico en regiones consolidadas, como Lima y La Libertad, o la ausencia de monitoreo climático y la gestión de riesgos.
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