En un contexto marcado por riesgos internos y externos, la inversión se consolida como un pilar del desarrollo peruano desde dos frentes: la inversión directa en infraestructura y ampliación de negocios, y la inversión financiera orientada a la gestión patrimonial y diversificación de portafolios. Ambos son vitales para los inversionistas, y por ello Gestión, de la mano con SURA Investments, organizó el espacio “Diálogos” para debatir el panorama. El encuentro, titulado “Inversiones y Elecciones: confianza, estabilidad y crecimiento en el nuevo ciclo peruano”, reunió a Mercedes Araoz (exministra de Economía y Finanzas, profesora e investigadora de la UP), Iván Zárate (gerente general de Fondos SURA), Gonzalo Ruiz (economista asociado senior de Macroconsult y profesor de la PUCP) y Jorge Zapata (presidente de la Confiep).

Los cuatro especialistas coincidieron en que la seguridad jurídica es un pilar fundamental para generar confianza en el mercado. Mercedes Araoz señaló: El nuevo Gobierno tiene que asegurar el respeto a la Constitución como punto de partida. En el capítulo económico, se habla del trato nacional a cualquier empresa, del respeto a los contratos y del debido proceso si se tiene que hacer una expropiación, entre otros. Ya todo eso está bien enmarcado en la ley [...] Estos espacios son claves. Se debe garantizar la seguridad jurídica, por ahí partimos”.

Jorge Zapata complementó esa visión: “Sin duda, necesitamos seguridad jurídica. Reglas claras, estables, predictibilidad y, añadiría, se requiere mejorar la calidad del Estado [...] A veces las trabas [en el sector público] ni siquiera están en la norma, sino en la ocurrencia de algún funcionario. Una mayor calidad de funcionarios es lo que necesita no solo el gran inversionista, sino el mediano o pequeño”. Gonzalo Ruiz respaldó este punto al afirmar: “A pesar de toda la inestabilidad política que hemos tenido, la inversión ha sido muy resiliente. Sin embargo, esta rotación [de funcionarios] por inestabilidad en el sector público afecta a la inversión porque esta no surge en el vacío, sino que está en medio de un marco institucional donde el sector público acompaña. Esto ocurre, por ejemplo, en aquella inversión que va a proyectos de infraestructura”.

Araoz, Zárate, Ruiz y Zapata coinciden: la seguridad jurídica es un pilar fundamental para dar confianza al mercado. (Foto: referencial / ChatGPT / Camila Vera)

Iván Zárate abordó la seguridad jurídica desde otra perspectiva. Para él, el concepto abarca tanto a quienes apuestan por el Perú para construir infraestructura como a aquellos que dirigen sus capitales hacia inversiones en portafolios y fondos. “[...] Ya hay inversionistas de largo plazo, capital de largo plazo, que apuesta por el país pese a la situación en la que estamos, con los déficits de seguridad jurídica e inestabilidad política que tiene el país. Para potenciar esa inversión, lo que necesita el capital de largo plazo, además de reglas claras, es tener una idea de país con mirada en el futuro. Un plan para saber cómo se va a ir estructurando el crecimiento en cada una de las industrias en las cuales el Perú es competitivo”, apuntó.

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El inversionista de largo plazo evalúa el panorama completo antes de decidir: “riesgo estructural, riesgo de corrupción, riesgo de ineficiencia de los procesos”, enumeró Iván Zárate, de Fondos SURA. “Los mecanismos han sido diseñados por gente brillante, pero en la ejecución es donde se presentan los problemas. Lo que uno debe ver y atacar —que es lo que el inversionista de largo plazo también ve— es si esos factores de riesgo estructural [para ejecutar obras] están siendo gestionados y mitigados por el Gobierno”, agregó. En esa línea, el representante de Fondos SURA recordó que el capital es “agnóstico” a la geografía y frío en su evaluación económica: busca un nivel de riesgo aceptable y, sobre esa base, un retorno coherente. “Para un inversionista de largo plazo, el Perú presenta niveles de rentabilidad atractivos, ajustados a su nivel de riesgo e inflación. Esa fortaleza es la que tenemos que mantener y potenciar. Eso pasa por, como mencioné, seguridad jurídica, estabilidad política y una agenda de largo plazo con reformas de segunda generación”, subrayó.

Uno de los frentes clave para ese capital de largo plazo es la inversión en obras. Los cuatro participantes del diálogo coincidieron en que el Perú cuenta con herramientas potentes para impulsar proyectos, como las Asociaciones Público-Privadas (APP), pero advirtieron que los riesgos de ejecución y las reformas estructurales pendientes siguen siendo tareas por resolver. “Al final del día, en cualquiera de los esquemas (APP o Gobierno a Gobierno), más allá de un tema de diseño, es un tema de gestión [...] Lo que al final del día le preocupa al inversionista es que estos mecanismos funcionen de manera eficiente”, comentó Zárate.

Jorge Zapata, presidente de la Confiep, y Mercedez Araoz, profesora e investigadora de la UP, coincidieron en que el próximo Gobierno debe mantener el foco en las APP. Para Zapata, despertar el interés de los inversionistas bajo esta modalidad responde directamente a la estabilidad macroeconómica y la fortaleza de las cifras del país. “Esos son cimientos tan sólidos que se puede construir cualquier cosa sobre ellos; hace que el país se vea atractivo para cualquier inversionista [...] Sobre la infraestructura como tal, el nuevo Gobierno debe sentarse con técnicos especialistas para solucionar el tema. Se requieren cambios en la Ley de Contrataciones, incorporar con fuerza los PMO y revisar [el accionar de] la Contraloría, entre otros”, apuntó.

Iván Zárate, de Fondos SURA, y Mercedez Araoz, profesora e investigadora de la UP. Foto: Hugo Perez, GEC.

Gonzalo Ruiz, socio de Macroconsult, también se detuvo en el análisis de las APP y destacó el desempeño de ProInversión: “Ha tenido un desempeño muy bueno en los últimos años a partir, diría, de la gestión de José Salardi. Eso me hace pensar en lo que hablábamos hace un momento: la importancia del liderazgo en la función pública. Desde ese momento vimos un repunte en las adjudicaciones y eso quiere decir que sí había oportunidades para atraer postores”. En otro momento, el representante de Macroconsult enfatizó la urgencia de que el nuevo Gobierno ejecute, en los próximos cinco años, aquellas reformas que se postergaron durante la última década. Advirtió que esto es crucial no solo para incentivar la inversión privada en infraestructura, sino también la pública.

Jorge Zapata, de Confiep y Gonzalo Ruiz, de Macroconsult. Foto: Hugo Perez, GEC Participación de Gonzalo Ruiz, de Macroconsult. Foto: Hugo Pérez, GEC

¿Un Perú que se ve más atractivo desde afuera?

Iván Zárate, de Fondos SURA, señaló que existe una marcada diferencia entre la lectura que se hace dentro de las fronteras y la que se realiza desde el exterior. Mientras el inversionista local tiende a potenciar los temores internos, el extranjero suele ser más objetivo al calibrar los factores de riesgo, entendiendo que estos existen en todos los mercados. “Si miras la región y comparas al Perú con sus pares, el país resalta por sus fortalezas macroeconómicas. Ese activo en muchos casos hace la diferencia. La estabilidad de la moneda y la independencia del BCRP [son claves]; por más que el Congreso ha tenido excesos en cuanto al gasto público —algo que esperemos cambie—, el peso de la deuda pública sobre el PBI está en un nivel saludable si uno lo compara con otros países de la región o incluso a nivel global. Eso es lo que sustenta la calificación de riesgo crediticio”, explicó. Añadió que este valor es firmemente apreciado por el capital de largo plazo en sus evaluaciones económicas.

Más allá de los desafíos en la ejecución de obras, un factor crucial es cómo perciben los inversionistas internacionales el panorama general del país. Zárate destacó un comportamiento reciente que ha sorprendido al mercado local. A diferencia de periodos de alta tensión como el vivido en 2021, en los últimos años el capital peruano no ha repetido las dinámicas de salidas masivas de dinero.

A diferencia de periodos de alta tensión como el vivido en 2021, en los últimos años el capital peruano no ha repetido las dinámicas de salidas masivas de dinero. Fotocomposición: Gemini

Esta resiliencia doméstica no es un dato menor para los mercados globales. Según el especialista, el comportamiento del jugador internacional no es ajeno a lo que ocurre casa adentro. De hecho, el gran capital extranjero suele auditar el nivel de confianza de los empresarios locales antes de comprometer sus propios recursos. “Muchas veces el capital más grande requiere saber si el capital local está dispuesto a invertir en el país como una condición precedente para ejecutar su propia inversión. No es un tema de estómago, sino que en su framework de inversión necesitan ver que el inversionista local también ‘se moje’. Que el capital interno se quede y apueste es una buena señal, y el inversionista de afuera lo toma muy en cuenta”, concluyó Zárate.

Iván Zárate, de Fondos SURA, mencionó que la resiliencia doméstica no es un dato menor para los mercados globales. Foto: Hugo Pérez, GEC

Financiamiento: un punto a favor

Esta señal de confianza del capital doméstico a la que se refiere Zárate encuentra su correlato directo en el sistema financiero. Mercedes Araoz coincidió en este diagnóstico y destacó que mantener un mercado abierto, respaldado por la disciplina fiscal, le otorga al Perú una ventaja competitiva enorme frente a sus vecinos de la región: un financiamiento notablemente más barato. “Si logramos mantener esa disciplina, el panorama va a ser fantástico porque nuestras tasas de interés son bajas comparadas con las que se consiguen en otros mercados. Países como Colombia, por ejemplo, llegan a pagar tasas que triplican a las de Perú. Hoy, desde el actor más pequeño hasta el corporativo más grande puede acceder a costos de financiamiento competitivos, tanto para infraestructura como para proyectos en general. El financiamiento está abierto y disponible gracias a un mercado financiero local que sigue expandiéndose”, afirmó la también exministra del MEF.

Para Araoz, una prueba irrefutable de que el capital doméstico sigue apostando por el país —tal como argumentaba Zárate— es el comportamiento reciente del mercado bursátil: “El crecimiento de la Bolsa de Valores es una muestra clarísima de ello. El capital local está invirtiendo en el Perú y lo va a seguir haciendo”.

Iván Zárate, de Fondos SURA, describió al inversionista local promedio como una persona mayor de 50 años, de perfil predominantemente conservador, que ha mostrado una notable madurez en comparación con crisis anteriores. “Hoy vemos a un inversionista que ya no tiene el mismo nivel de temor que en 2021. En ese año, mucha gente sacó su dinero del país de forma apresurada y sin entender las severas consecuencias tributarias que eso implicaba. Actualmente, nos encontramos con un inversionista más educado, que entiende que no debe tomar decisiones extremas en contextos de volatilidad. Está cauteloso, pero calmado, lejos de un ánimo de reaccionar con medidas abruptas”, explicó. No obstante, advirtió que esta calma está condicionada a señales políticas muy específicas de cara al nuevo Gobierno. “El valor del BCRP no es algo que solo ve el gran empresario; el pequeño también lo reconoce. Si el próximo Gobierno no nombra un directorio sólido en el Banco Central, el mercado lo va a notar de inmediato. De hecho, el pequeño inversionista suele ser más susceptible al miedo que aquel que tiene una gran espalda financiera y, ante una mala señal, podría reaccionar de forma más abrupta”, alertó. El respeto a la institucionalidad monetaria es un termómetro que observa tanto el gran capital como el pequeño ahorrista. En esa línea, la economista resaltó que en el último año la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) ha otorgado licencias a nuevas entidades financieras, lo que genera una oferta de crédito más rica, diversa y competitiva para dinamizar la economía. Sin embargo, lanzó una advertencia para proteger la estabilidad de este ecosistema: “Esta riqueza de la oferta de crédito hay que cuidarla. El mercado de capitales se tiene que proteger y, para que eso sea sostenible, ya no queremos más retiros de los fondos de las AFP”, concluyó. Mercedes Araoz, exministra del MEF. Foto: Hugo Pérez, GEC Según Zárate, el mercado local se encuentra en una etapa clave de acumulación de riqueza. En los últimos 30 años, los ciudadanos han comenzado a migrar desde el ahorro tradicional en los bancos hacia instituciones capaces de ofrecerles soluciones de inversión más sofisticadas, un terreno en el que el Perú aún muestra cierto rezago frente a mercados como Chile, Colombia o México. El especialista destacó que el peruano valora cada vez más la asesoría financiera para mitigar el riesgo país, lo que ha impulsado con fuerza la diversificación patrimonial hacia el exterior. Dado que el patrimonio de un ciudadano local (sus propiedades, su negocio o su empleo) ya depende del Perú, la recomendación técnica apunta a construir portafolios globales. “Nuestros inversionistas están en esa línea de buscar un carácter internacional en sus portafolios. De este modo, la diversificación global sirve como un contrapeso efectivo frente a cualquier ruido político o económico que se pueda generar internamente”, concluyó Zárate. "Diálogos" estuvo a cargo de diario Gestión de la mano de SURA Investments. Foto: Hugo Pérez, GEC

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