Las alarmas por el abastecimiento de insulina en el país se reactivan, evidenciando la falta de respuesta de EsSalud ante solicitudes de organizaciones de pacientes con diabetes tipo 1.

Las alarmas por el abastecimiento de insulina en el país vuelven a encenderse. El Ministerio de Salud (Minsa), a través del Centro Nacional de Abastecimiento de Recursos Estratégicos en Salud (Cenares), ha reiniciado el trámite de adquisición de este medicamento clave para la supervivencia de personas con diabetes tipo 1, luego de que procesos anteriores quedaran desiertos. Sin embargo, las compras aún se mantienen en etapa administrativa.

La situación es especialmente grave porque se trata de un medicamento esencial para miles de personas. Su interrupción puede desencadenar complicaciones graves como cetoacidosis diabética, hospitalización e incluso la muerte. A este escenario crítico se suman procesos de adquisición inconclusos y reclamos por falta de diálogo institucional.

Mientras tanto, las organizaciones de pacientes exigen a EsSalud una reunión urgente sobre el acceso al medicamento y la implementación de la guía clínica de tratamiento. El 2 de junio, la ONG Lucas, una misión de vida, la Asociación de Diabetes Juvenil del Perú y la organización DM1 Perú enviaron una carta dirigida a la Gerencia General de EsSalud. En el documento, los colectivos solicitaron un encuentro para abordar el acceso oportuno a insulinas análogas, la continuidad del abastecimiento y la aplicación homogénea de la guía clínica para pacientes con diabetes tipo 1 en todos los establecimientos del seguro social. Hasta el momento, EsSalud se habría negado a dialogar con los pacientes.

Los pacientes con diabetes tipo 1 también piden transparencia y diálogo por parte del seguro sanitario, en medio de la crisis que amenaza su supervivencia.

Las organizaciones también cuestionaron la ausencia de espacios permanentes de diálogo con EsSalud para discutir las dificultades de acceso al medicamento y exponer directamente las necesidades de los pacientes. "Todo es secreto y no dan la cara. No se sabe de sus procesos… Hemos pedido reuniones y nadie nos recibe", indicó a La República Mónica Portal, presidenta de la ONG Lucas. Además, pidieron revisar brechas en la atención especializada y establecer compromisos concretos para garantizar la continuidad de los tratamientos. Sin embargo, según indicaron, hasta la fecha no habrían recibido respuesta formal ni convocatoria.

EsSalud había asegurado previamente en comunicados que mantiene garantizado el abastecimiento de insulina y otros medicamentos esenciales para todo el año, y que un nuevo lote de ampollas llegaría en mayo. No obstante, la institución no ha precisado detalles sobre los niveles de stock, la distribución efectiva por establecimiento o los mecanismos de monitoreo en tiempo real. A ello se suma un nuevo factor de tensión: el actual presidente ejecutivo de la entidad descartó una declaratoria de emergencia institucional, pese a reconocer la existencia de una crisis interna vinculada a problemas de abastecimiento, atención y gestión hospitalaria.

Minsa con estancamiento en su compra

Mientras tanto, documentos oficiales de Cenares muestran que el Minsa continúa con procesos de interacción con proveedores para adquirir insulina glargina de 100 UI/mL. Según las especificaciones técnicas, una eventual compra contempla entregas parciales dentro de los 30 y 90 días posteriores a la firma del contrato.

Todavía no hay órdenes de compra confirmadas ni ingreso real de medicamentos a los almacenes públicos, pues los procesos del Minsa se encuentran en fases previas a la adjudicación. A esto se suma que, según organizaciones de pacientes, algunas adquisiciones habrían sido reiniciadas o declaradas desiertas en meses anteriores, lo que profundiza los retrasos en el abastecimiento. Mónica Portal expresó su indignación y recordó que el Minsa anunció el inicio del proceso hace más de tres meses. “No hacen compras masivas para un año como debería de ser… Hacen compras de emergencia con unidades irrisorias. Es un desastre, 6 meses para comprar un medicamento vital para vivir”, sentenció. El escenario actual revela una brecha entre tres frentes: los procesos administrativos aún abiertos en el Minsa, las promesas en papel de EsSalud y las denuncias de pacientes que advierten dificultades de acceso y falta de respuestas institucionales. Para las organizaciones, el problema no se limita al stock, sino que abarca la coordinación, la transparencia y la capacidad de reacción frente a una enfermedad que exige tratamiento diario e ininterrumpido.

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