La selección de Túnez atraviesa el momento más crítico de todas las participantes del Mundial 2026. Con dos derrotas en dos partidos, nueve goles en contra y cero posibilidades de clasificación, el equipo africano quedó fuera del torneo de manera prematura, lo que desató una profunda crisis que ya tuvo repercusiones inmediatas en el banquillo.

Las goleadas ante Suecia (5-1) y Japón (4-0) dejaron a los tunecinos sin opciones de avanzar a los dieciseisavos de final. A pesar de ello, el conjunto deberá cumplir mañana a las 18:00 horas su último compromiso del Grupo F frente a Países Bajos, en un intento por cerrar con dignidad su participación en la Copa del Mundo.

Como primera reacción ante los malos resultados, la federación destituyó al seleccionador Sabri Lamouchi. En su lugar asumió de forma provisional el técnico francés Hervé Renard, quien dirigirá al equipo durante lo que resta de la competencia mundialista.

La crisis ha generado una fuerte ola de críticas dentro del país. Tanto la prensa como los aficionados coinciden en exigir una profunda reestructuración del fútbol tunecino y consideran que los dirigentes deben asumir responsabilidades por el pobre desempeño de la selección en un Mundial que terminó demasiado pronto para sus aspiraciones.

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