“Me llamó mucho la atención esa imagen de Atahualpa reconociendo su destino en el paso de un cometa. Lo curioso es que no era algo exclusivo de la cultura andina. Los mexicas, los romanos, los árabes y muchas otras culturas veían a los cometas como portadores de malas noticias, de la caída de imperios o de la muerte de reyes. Entonces se me ocurrió contar parte de la historia del Perú a través del paso del cometa Halley”, comenta el escritor peruano Ulises Gutiérrez Llontoy a Correo. Su más reciente novela, “Nuestra luz en la noche” (Alfaguara), entrelaza la memoria personal, la historia del Perú y el paso del cometa Halley para construir un relato sobre la identidad, la lectura y aquellos mundos que el tiempo parece haber dejado atrás.

Conversar con Gutiérrez Llontoy es escuchar a alguien que todavía conserva intacta la capacidad de asombro. Mientras recuerda a su abuelo contando historias junto a un fogón, la infancia que vivió en Colcabamba o la imagen de Atahualpa observando un cometa en el cielo de Cajamarca, el escritor va revelando las piezas que dieron forma a su obra. En la novela, el paso del cometa transforma la vida de los personajes: a algunos les cambia la suerte para bien y a otros para mal. Para Atahualpa, el cometa representa una tragedia; para Luis, en cambio, parece significar el inicio de algo. “Me interesaba jugar con esa idea”, explica el autor.

Luis es un niño que descubre el placer de leer literatura, de entender la ficción y, sobre todo, de querer convertirse él mismo en un contador de historias. La llegada del Halley marca un punto de quiebre en su vida: el paso del niño que era hacia el adulto que empieza a ser; del lector apasionado al futuro escritor. “Mi abuelo era un fabulador; a él le debo este oficio de contar historias”, confiesa Gutiérrez Llontoy, quien encontró en esa herencia familiar la semilla de su vocación literaria.

El escritor recuerda que su abuelo fue una figura fundamental en su vida y en su obra. “Siempre digo que a él le debo este oficio de contar historias. Era un fabulador extraordinario”, afirma. Vivía solo, a varias horas de caballo de Colcabamba, y cuando llegaba por las noches, mientras su madre le calentaba la cena en un fogón de leña, comenzaba a relatar lo que había vivido durante sus viajes. “Ese recuerdo de estar escuchándolo, completamente atrapado por lo que narraba, es una de las emociones más fuertes que conservo de mi infancia”, confiesa.

La novela también está atravesada por una fuerte identidad andina, visible tanto en la ambientación como en el lenguaje. Gutiérrez explica que vivió en Colcabamba más o menos a la misma edad que tiene Luis, el protagonista. “Quería contar ese mundo andino tal como lo conocí y hacerlo también en el lenguaje que se habla allí, esa mezcla permanente entre español y quechua. Para hacer justicia a ese mundo tenía que usar el lenguaje con el que fue construido”, sostiene.

La lectura, por su parte, ocupa un lugar central en la trama. El personaje de Luis va descubriendo los libros, los cuentos, los cómics y todas las posibilidades que ofrece la ficción. El autor señala que esa experiencia fue muy importante para él porque “la lectura cambió mi vida y quise reflejar cómo puede cambiar también la vida de un niño”.

Consultado sobre el cometa Halley, que aparece como un símbolo en la novela, Gutiérrez indica que la mayoría de culturas asociaba esos fenómenos con malos presagios. Sin embargo, jugando con la ficción, quiso darle al Halley una dualidad distinta: “la posibilidad de traer tanto una mala noticia como una buena”.

“Desde siempre los seres humanos hemos mirado el cielo intentando entender el mundo. [...] Por eso creo que esa luz en la noche simboliza aquello que nos ayuda a encontrar orientación en medio de la oscuridad. Puede ser la memoria, la historia, la literatura o cualquier cosa que nos permita comprender mejor quiénes somos”, reflexiona Ulises Gutiérrez Llantoy, quien nació en 1969 en Colcabamba, Huancavelica. Su obra más reciente, “Nuestra luz en la noche”, tiene 324 páginas.

Gutiérrez, que fue finalista del Premio Copé de Novela en 2015, actualmente cursa la maestría de Escritura Creativa en la Universidad de Salamanca, España. Su producción literaria incluye las novelas Ojos de pez abisal (2016), El año del accarhuay (2017), Cementerio de barcos (2019) y el libro de cuentos The Cure en Huancayo (2020).

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