Lejos de ser un mero capricho estético, renovar un espacio se ha convertido en una decisión con retornos económicos concretos, ya sea para aumentar su valor de venta, mejorar el alquiler o potenciarlo como sede de negocios. Así lo afirman Vera Velarde y José Rojas, arquitectos y fundadores de Veralima, estudio y tienda de diseño de interiores. “Esto no es solo un gasto estético, es una inversión estratégica”, subraya Velarde.

“Puedes rentabilizar más tu inmueble si lo diseñas con estándares altos. Lo alquilas mejor, lo vendes más rápido y a un precio más alto”, añade José Rojas. Según el informe “Cost vs. Value” de Remodeling Magazine, una cocina remodelada profesionalmente puede recuperar hasta el 80% de la inversión en una eventual venta. En el mercado limeño, se estima que un diseño estratégico puede incrementar entre un 10% y un 25% el valor de una propiedad, dependiendo de la ubicación y el perfil del comprador o inquilino.

Un departamento amoblado puede llegar a elevar considerablemente su costo.

Casos recientes como el del Proyecto Pezet en San Isidro demuestran el impacto del diseño en la valorización de propiedades. Muchos departamentos han sido amoblados profesionalmente para atraer a extranjeros que buscan calidad de vida mientras trabajan o invierten en el país. “Quien ofrece un departamento ya amoblado con diseño premium puede obtener mayor rentabilidad mensual. La demanda está ahí”, afirma Rojas.

Vera Velarde y José Rojas, arquitectos y fundadores de Veralima.

Hoy, diseñar un espacio va más allá de embellecerlo: busca potenciar su valor, funcionalidad y la conexión emocional con los usuarios. En un mercado inmobiliario cada vez más competitivo, el diseño de interiores se ha convertido en una inversión estratégica que, al mismo tiempo, genera bienestar y rentabilidad. Según Claudia Calderón, especialista en organización de espacios, “una primera buena impresión puede acelerar la decisión de compra, el home staging maximiza el atractivo visual resaltando la iluminación, el espacio útil y el potencial de cada ambiente; asimismo puede aumentar la percepción del valor del inmueble, una casa bien presentada puede parecer más moderna, espaciosa, iluminada, cuidada, lo cual puede justificar un precio mas alto. También puede ser usado para minimizar los defectos menores al desviar la atención hacia los positivos”.

El consumidor postpandemia, por su parte, ya no busca solo una casa bonita, sino vivible. “Hoy las personas quieren una casa multifuncional: que tenga cine, bar, una terraza con parrilla y cocina conectadas. Quieren vivir experiencias dentro de casa”, señala Vera. Las tendencias para 2025 reflejan esta demanda: materiales naturales como maderas y fibras, acabados con brillos suaves, automatización discreta (cortinas e iluminación) y ambientes que integren el interior con el exterior. En las terrazas, por ejemplo, se ofrecen muebles que lucen como una sala interior, combinando estética y resistencia sin sacrificar ninguno de los dos aspectos.

Según Claudia Calderón, “lograr un efecto emocional positivo es importante para que los compradores se visualicen en el espacio, para ello debemos eliminar todo tipo de objetos personales y neutralizar la decoración usando por ejemplo un sofá en color neutro (gris claro, beige, blanco roto), pintando las paredes en tonos suaves, blanco, marfil, gris claro, esto agranda visualmente el espacio, abre las cortinas para que ingrese la luz natural, usa una alfombra que enmarque el sofá y delimite los espacios de sala y comedor, añadir plantas siempre será una excelente opción”.

La industria del diseño en Perú sintió el impacto de la crisis económica reciente. “Definitivamente hubo una baja en ventas, como en todos los rubros ligados a la construcción e inmobiliaria”, señala José Rojas. No obstante, el 2025 marca una clara recuperación: mayor flujo de visitantes en tienda, más cotizaciones y ventas concretadas. “Cuando la economía se reactiva, el consumidor vuelve a buscar, comprar, redecorar. El diseño está muy relacionado con el contexto económico del país”, añade Velarde.

El diseño de interiores, un arte que puede ayudar a revalorizar tu espacio.

Veralima trabaja principalmente con fabricantes brasileños certificados, cuyas piezas equilibran alto valor de diseño y precios ajustados al mercado local. “Hay una brecha que estamos ayudando a cerrar: ofrecer calidad de diseño accesible”, agrega Vera.

Claudia Calderón, quien se define como “una aliada estratégica del cambio”, sostiene que “hoy en día, la organización del hogar ha dejado de ser una tarea doméstica para convertirse en un pilar de bienestar emocional y mental”. En su visión, el orden no es sinónimo de perfección sino “una forma de vivir mejor”, y su trabajo integra “la visión de mi cliente, principios de minimalismo prácticos, funcionalidad, estética y sostenibilidad”. La especialista considera que, en un contexto de saturación de estímulos y objetos, la organización se valora como una herramienta para recuperar el valor del entorno, mejorar la calidad de vida y crear espacios funcionales adaptados al teletrabajo, el descanso y la convivencia.

Con la confianza de que el segundo semestre del año será aún más dinámico, Veralima se prepara para nuevas alianzas con inmobiliarias y estudios de arquitectura. Su objetivo es integrar el diseño desde la etapa de preconstrucción y ofrecer a los compradores departamentos con mobiliario de autor personalizado desde el inicio.

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