Un enfrentamiento armado dejó herido a un miembro de la Marina de Guerra del Perú durante la intervención militar en un centro clandestino de entrenamiento ubicado en el sector San Belín de Yaricaya, distrito de Teniente Manuel Clavero, provincia del Putumayo, región Loreto. El campamento pertenecía al grupo armado ilegal Comandos de Frontera-Ejército Bolivariano (CDF-EB), una disidencia de las antiguas Farc.

Las fuerzas militares peruanas lograron ubicar y tomar el control de este campamento, que operaba de manera ilegal en territorio nacional. Los CDF-EB surgieron en 2017 como una alianza entre frentes disidentes de las Farc —como las estructuras 32 y 48— y la banda criminal La Constru. Actualmente, integran la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB).

Este grupo armado opera principalmente en el departamento colombiano de Putumayo y se extiende hacia las fronteras con Ecuador, Perú y Brasil. Según acciones de inteligencia del Ejército peruano, los CDF-EB controlan las zonas de cultivos ilícitos y las rutas de exportación de cocaína y marihuana hacia el Pacífico y la Amazonía.

Campamento clandestino fue hallado en territorio peruano.

El 22 de junio, en el sector San Belín de Yaricaya, distrito de Teniente Manuel Clavero, provincia del Putumayo (Loreto), una patrulla militar de la Fuerza de Tarea Unificada Putumayo ubicó un centro clandestino de entrenamiento del CDF-EB. La operación, ejecutada por el Comando Operacional de la Amazonía (COAM) a través del Comando Unificado Putumayo (CU PUMA), forma parte de las acciones de control territorial contra los Grupos Armados Organizados Residuales (GAOR) para fortalecer la seguridad en la frontera.

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Según un comunicado oficial, durante el desplazamiento se identificó un centro de instrucción clandestino usado para preparar y capacitar a integrantes de esta organización criminal en actividades armadas ilegales. Al aproximarse para verificar y asegurar la zona, los efectivos militares fueron atacados con armas de guerra por miembros del grupo ilegal, lo que originó un enfrentamiento armado. Las Fuerzas Armadas respondieron en legítima defensa y conforme a los protocolos vigentes sobre el uso de la fuerza.

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Como resultado, las fuerzas del orden recuperaron el control del centro de entrenamiento, mientras que los integrantes de la organización armada huyeron hacia áreas de difícil acceso y dejaron abandonada diversa logística y material de interés para las investigaciones y operaciones en curso. Además, estos grupos protegen operaciones de minería ilegal de oro y se financian mediante la extorsión, con medidas de control social que incluyen toques de queda, retenes ilegales, amenazas y asesinatos de líderes sociales.

El Oficial de Mar Primero (OM1) de la Marina de Guerra del Perú que resultó herido por impacto de proyectil durante el enfrentamiento recibió atención inmediata de los paramédicos de combate. Fue evacuado al B.A.P. 'Clavero', donde recibió atención médica especializada. Su estado de salud es estable y se encuentra fuera de peligro.

Las operaciones militares continúan en la zona para ubicar a los responsables del ataque, neutralizar las amenazas de los grupos armados ilegales y garantizar la seguridad de la población del Putumayo.

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Cuatro días antes, el 18 de junio, un total de 99 integrantes del grupo armado no estatal Comandos de Frontera, que forman parte de la disidencia Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano, habían dejado las armas para iniciar su tránsito hacia la vida civil. Esto ocurrió en la Zona de Ubicación Temporal, en la vereda La Betania, zona rural de La Hormiga, municipio de Valle del Guamuéz, departamento de Putumayo (Colombia).

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