El terreno ganado por el banano peruano el año pasado peligra en este 2025. Durante el primer trimestre, las exportaciones peruanas de banano bordearon las 39,689 toneladas, con un valor cercano a los US$ 34 millones, lo que representó una caída del 12% en volumen y del 9% en valor, según datos del sector. Esto contrasta con el crecimiento de 8% en volumen y 15% en valor registrado en 2024.

De acuerdo con el portal Fresh Fruit, la caída se explica por varios factores. Uno de los principales fue la escasez hídrica en Piura a fines del 2024, que redujo varias hectáreas cultivadas en el valle del Chira. “Su impacto fue significativo en la producción desde enero y podría extenderse hasta fin de año”, señaló la publicación. Piura concentra el 87% de la producción nacional de banano, mientras que Lambayeque aporta el 8%.

Además, los crecientes costos de producción y logística desincentivan nuevas inversiones. Fresh Fruit precisó: “La fragmentación de la producción en el norte, sumada a la falta de grandes distribuidores, ha debilitado el poder de negociación de los pequeños productores, limitando su rentabilidad. Además, la demanda se ha mantenido baja y la competencia con países como Ecuador se ha intensificado”.

Como hecho que mitigó este escenario, se mencionó que el precio promedio por kilogramo se incrementó ligeramente a US$ 0.87, un 3% más que en el mismo periodo del año anterior.

Sin embargo, a este panorama ahora se suma un enorme desafío a nivel internacional: los aranceles. Estados Unidos —segundo mayor destino de este producto— anunció un gravamen del 10% que, de aplicarse, reduciría volúmenes y rentabilidad. Aunque esta medida se suspendió por 90 días, la amenaza persiste y afectaría también a la mayoría de competidores internacionales, entre ellos Ecuador, Colombia y Brasil.

Los principales competidores del banano peruano en Europa —Ecuador, líder mundial, junto a Costa Rica y Panamá— presionan los precios a la baja, según la fuerte campaña de exportación que reporta el país vecino. Frente a ello, las perspectivas para el 2025 son desalentadoras: “Por ello, las expectativas para el 2025 no son optimistas. Aun con posibles cambios externos, se proyecta que los volúmenes no superarán los del 2024. Con el nuevo reto arancelario en el horizonte, se estima una caída de entre el 2% y el 7% al cierre del año”, precisaron.

Europa sigue siendo el principal destino, con 23,392 toneladas enviadas en el último trimestre por un valor de aproximadamente US$ 19 millones, aunque eso significó una reducción del 16% en volumen y del 15% en valor. En tanto, Estados Unidos, el segundo mercado clave, recibió unas 8,137 toneladas valorizadas en cerca de US$ 8 millones; allí la caída en volumen fue más moderada (alrededor del 5%) y se registró un ligero incremento del 2% en el valor exportado. “Esto se explica por la priorización de los mercados europeos por parte de Ecuador y otros competidores menores. No obstante, la latente amenaza arancelaria pone en riesgo este mercado, que hasta ahora mostraba cierto dinamismo, lo cual podría agravar aún más los resultados generales del sector”, complementaron.

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