La canadiense Teck Resources, operadora del proyecto minero Zafranal, decidió priorizar su cartera de inversiones y enfocarse en Quebrada Blanca, Chile —también de cobre—, lo que llevó a que Zafranal entre en una fase de “preservación de activos” sin fecha definida para su reactivación. Esta postergación, según el Instituto Peruano de Economía (IPE), tendría un impacto directo en la producción cuprífera de Arequipa: con la operación del proyecto, la producción regional de cobre —que en 2025 alcanzó 411,682 toneladas y representó el 66% de la producción minera de la región— habría aumentado cerca de un 20%.
De acuerdo con la última actualización de la cartera de proyectos de inversión minera, se esperaba que Zafranal desplegara inversiones por US$ 1,900 millones entre 2025 y 2028, con inicio de operaciones estimado para 2029 y una producción anual de 76,000 toneladas de cobre y 29,000 onzas de oro. Además, junto con otros tres proyectos en cartera —Tía María, Optimización Cerro Verde y Pampa de Pongo—, la región tenía el potencial de incrementar su producción de cobre hasta en un 64% hacia 2029.
El impacto de esta pausa no se limita a Arequipa, zona directa de influencia del proyecto. Zafranal, considerado el proyecto minero más importante del país solo por detrás de Tía María, tiene un alcance nacional y afecta a diversos sectores económicos debido a sus encadenamientos productivos.
De no ejecutarse el proyecto Zafranal en 2029, la producción de cobre en Arequipa crecería solo un 44% frente a los niveles de 2025, y no el 64% que se proyectaba si el resto de iniciativas en cartera avanzan según lo previsto, según calculó el instituto. Esta postergación implicaría una pérdida de al menos seis puntos porcentuales de crecimiento acumulado para la región entre 2026 y 2029, considerando todo el proceso de construcción e inicio de operaciones.
Se esperaba que la construcción del proyecto, hasta 2028, generara 3,921 empleos directos e indirectos, y que durante su operación se crearan 1,305 puestos de trabajo de ese tipo. A ello se suman los encadenamientos de la minería con otros sectores, que, según el IPE, contribuirían a la generación de alrededor de 7,000 empleos totales durante la operación (3% del empleo formal privado en Arequipa), además de su impacto en los ingresos.
Carlos Fernández, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Arequipa (CCIA), calificó la postergación como una sorpresa, ya que Zafranal era considerado un proyecto estratégico para el crecimiento económico regional. De hecho, señaló que en los últimos meses ya venía generando un importante dinamismo económico en su área de influencia, impulsando el empleo y la demanda de bienes y servicios.
El impacto de la postergación de Zafranal no solo se siente en Arequipa. Víctor Fuentes, gerente de políticas públicas del IPE, señaló que se frena la articulación con otros proyectos clave para la macrorregión sur, como los de electricidad y, a su vez, con el sector gasífero. “El desarrollo de este tipo de proyectos se articula y agrega otros proyectos claves para la región sur, pues en medida que hay más proyectos mineros de cobre, al tener mayor producción, se requiere de más energía. Ahí aparece el Nodo Energético del Sur y el Gasoducto Sur Andino”, detalló. El alcance también abarca la ejecución de infraestructura en general. “También se articulaba con el puerto de Corío y su impulso. Hablamos de infraestructura para conectividad de gran escala que iba a dinamizar la economía del sur, más allá de Arequipa”, sostuvo. “Es innegable que el movimiento económico en Arequipa disminuirá algunos puntos, especialmente, en sectores vinculados a servicios, transporte y proveedores”, anotó. Fuentes agregó que otro factor perdido es la demanda de servicios que ya no se requerirá. Precisamente, indicó que uno de los temas que más se reclama alrededor de la minería es la diversificación productiva, pero ahora se golpea directamente a los clústeres.
“Cuando tienes estos ecosistema más grandes, desarrollándose, se tiene un impacto muy alto en empleo, uno especializado, pero que demanda otros sectores. Entonces, que no salga Zafranal, que demore, tiene un fuerte costo social”, señaló. Para Fuentes, la postergación del proyecto evidencia el deterioro de la imagen del Perú como destino de inversión, pese a que la coyuntura actual muestra una alta demanda de minerales críticos como el cobre, impulsada por el avance de la Inteligencia Artificial (IA), entre otros factores. “El desarrollo de la oferta de estos minerales críticos tiene espacios de competencia bastante elevados. Al final, lo que no se desarrolla en el Perú se hará en otro país y ahí aparecen Chile, Australia, Canadá y República del Congo. Es un mercado de capitales altamente competitivos”, comentó. En esa línea, Fernández, del gremio arequipeño, lamentó la decisión de Teck, pero consideró que “es entendible desde la lógica empresarial que se prioricen proyectos más avanzados, como el de Chile, donde existen condiciones más favorables para la inversión”.
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