En medio de un panorama adverso para el sector primario —donde el BCP proyecta que la pesca y la agropecuaria “presentarían, en conjunto, una caída incluso mayor a la del 2023, cuando este fenómeno climático alcanzó condición de fuerte”, y el BBVA Research prevé una contracción de 1.5% en el agro y un retroceso de 27.7% en la pesca—, la construcción se perfila como el motor de la economía peruana. Según el Reporte de Inflación de junio del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), la actividad constructora crecería 10% en el 2026, su mejor cifra desde el 2012 (15.9%), excluyendo el rebote postpandemia. Es decir, sería la tasa más alta en casi 14 años.
Esta proyección oficial supera incluso las expectativas del propio gremio. Con data de abril, la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco) estimaba un crecimiento de 6.3% para este año. Además, una encuesta del BCRP de mayo mostraba que las expectativas del sector a 12 meses se mantenían en terreno positivo, aunque con menor optimismo. “La construcción creció 13.3% en el primer trimestre del 2026 debido al mayor avance de obras de infraestructura privadas y públicas. Para el 2026 se revisa al alza la proyección de crecimiento del sector, de 6.0% a 10.0%, dado el dinamismo que viene mostrando en los últimos meses”, detalla el RI del ente emisor.
El dinamismo de la construcción está ligado al repunte de la inversión privada. Para el 2026, el BCRP revisó al alza el crecimiento de este indicador, de 9.5% a 12.5%, impulsado por un escenario de términos de intercambio más favorables, el avance ejecutado de la inversión no residencial y el desempeño positivo de indicadores adelantados como las importaciones de bienes de capital y materiales de construcción, y el consumo interno de cemento.
Mientras el lado primario de la economía se vería duramente golpeado, el escenario se pinta distinto en la parte de mayor valor agregado, y la construcción se destaca como el sector que podría sostener el crecimiento del país en los próximos años.
El consumo de cemento mantiene una tendencia creciente, asociado principalmente, según reconoce el banco, “al dinamismo del segmento autoconstrucción, al sector inmobiliario y al avance en obras de infraestructura”. La construcción es clave no solo por el peso que tiene en la economía nacional (5% en el PBI), sino por los empleos que genera. Solo en 2025, los puestos de trabajo formales de esta actividad en el sector privado alcanzaron los 246,000.
Tres frentes en la construcción: familia, empresas y Estado
Iván Portocarrero, socio de Apoyo Consultoría, divide al sector en tres frentes: la construcción de las familias (autoconstrucción), de empresas y del Estado. Sobre el primer frente, señaló: “Desde el 2025, la autoconstrucción viene recuperándose. Tras un pico en el 2022, se deterioró en el 2023 y el 2024. En el 2025 se empezaron a ver buenos números y el arranque del 2026 ha sido bastante fuerte”. No obstante, ya se prevé una ligera desaceleración hacia la segunda mitad del año, en parte como resultado de la inflación. “Al final los que autoconstruyen son los niveles socioeconómicos C y D y, justamente, a ellos les afecta más los temas de inflación porque ajustan su capacidad adquisitiva”, agregó. Aun con ello, Apoyo Consultoría proyecta que la autoconstrucción crezca entre 4% y 5% este año. El norte y el sur liderarían, mientras que Lima queda algo atrás.
En cuanto al componente privado, Portocarrero reconoce que la inversión minera alcanza crecimientos importantes. “Esto se está dando por proyectos que podríamos catalogar como medianos [...] Si bien antes el crecimiento del sector minero dependía de tener algo como Las Bambas, Ampliación de Cerro Verde u otros, ahora tienes proyectos medianos, se están optimizando procesos y están avanzando con proyectos de reposición. Si vemos quiénes invierten, todas las mineras grandes en el país hacen estas inversiones[...]”, detalló.
Las Asociaciones Público Privadas (APP) también se suman a este panorama y, por términos contables, son consideradas inversión privada. Aunque la cartera que avanza incluye proyectos pasados que recién están saliendo, Portocarrero reconoció que se han dado pasos importantes en las adjudicaciones. El tercer frente es la inversión pública, que se aceleraría en ministerios, regiones y municipalidades al ser el último año de gestión de todos los niveles de gobierno. Sin embargo, el especialista cuestionó: “No necesariamente es inversión pública que termine siendo productiva. Eso no lo vamos a ver, va a ser la inversión regular a la que estamos acostumbrados”.
De cara al 2027, el BCRP revisó al alza la proyección de crecimiento del sector de 3.4% a 3.9%, sustentada en una mayor inversión privada (proyección: 6%). Esto representa una desaceleración respecto a este año. Aun así, con el pasar de los días se ha ido “diluyendo” la incertidumbre alrededor de las elecciones presidenciales, lo que imprime algo más de confianza a los inversores y constructores. Además, hay un ajuste al alza de la inversión pública, relevante porque, a diferencia de sectores primarios como agro y pesca —que serían golpeados incluso el próximo año por El Niño (se pronostica que este fenómeno se extienda hasta el verano del 2027)—, la construcción, sobre todo desde el Estado, podría “aprovechar” el contexto climático para acelerar sus obras.
El banco explica en su análisis: “Respecto al reporte de marzo, se mantiene la proyección de crecimiento de la inversión pública en 1.0% para 2026 y se revisa al alza la de 2027, de 1.0% a 2.5%. Esta revisión incorpora la ejecución de obras de prevención y reconstrucción asociadas al fenómeno de El Niño, parcialmente compensada por el menor dinamismo esperado de la inversión de los gobiernos subnacionales por el cambio de autoridades”.
Portocarrero señaló que, pese al optimismo, persisten dudas sobre la capacidad de mantener el ritmo. “Para mí los riesgos principales dentro de los tres frentes que mencionaba son El Niño, que puede afectar a familias por el componente de capacidad adquisitiva [...] Y por el lado de la inversión pública, si llegan las lluvias antes [como ya alertan algunos pronósticos] te limita cualquier obra. Además, hay que sumar que es el primer año de las autoridades locales y regionales”, advirtió el especialista. Así, el Fenómeno El Niño, las precipitaciones anticipadas y la curva de aprendizaje de los nuevos gobiernos subnacionales son los factores que podrían frenar el crecimiento esperado en el sector construcción.
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