
A pocas semanas del inicio de las lluvias intensas, Lambayeque enfrenta un escenario de alto riesgo con más de un centenar de zonas vulnerables identificadas. Según el Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER), la región registra al menos 101 puntos críticos ante un eventual impacto del fenómeno El Niño Costero, en un contexto marcado por obras de prevención inconclusas y limitaciones para ejecutar intervenciones estructurales a corto plazo.
“Tenemos algo de 101 puntos vulnerables donde afectarían las lluvias en Lambayeque. La mayoría está dentro de las obras que se han dejado de realizar”, señaló la jefa del COER.
La funcionaria precisó que actualmente se han iniciado acciones focalizadas en sectores como Rinconazo, con el despliegue de maquinaria y trabajos coordinados con la Autoridad Nacional del Agua, el Proyecto Olmos y gobiernos locales. Estas intervenciones buscan mitigar riesgos inmediatos en zonas altamente expuestas, en medio de una carrera contra el tiempo, ya que solo quedan aproximadamente dos meses para ejecutar acciones preventivas antes del periodo de lluvias.
A pesar del escenario de alerta, la respuesta institucional evidencia brechas importantes: de los 38 distritos de la región, solo siete municipalidades han presentado sus planes de prevención y reducción de riesgos, documentos clave para enfrentar emergencias. “Es peligroso que no cuenten con estos planes, porque está en riesgo la vida y la salud de las personas”, advirtió Cristina Huamanchumo, jefa del COER Lambayeque, quien atribuyó esta situación, en parte, a la falta de personal técnico capacitado.

En paralelo, el último informe del Comité Multisectorial del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) estima un 65 % de probabilidad de ocurrencia de un Niño Global, lo que podría agravar las condiciones en la costa norte. Según escenarios del Centro Nacional de Estimación, Prevención y Riesgo de Desastres (Cenepred), Cristina Huamanchumo informó que más de 30 mil familias —equivalentes a unas 150 mil personas— se encuentran en situación de vulnerabilidad en Lambayeque, lo que refuerza la urgencia de acelerar la planificación, la coordinación interinstitucional y la ejecución de medidas concretas de prevención.

Juan Pablo Santamaría Baldera, presidente de la Mancomunidad Municipal del Valle La Leche —conformada por los distritos de Íllimo, Mórrope, Mochumí, Túcume, Pacora y Jayanca—, fue enfático al describir el complejo escenario que atraviesan estos distritos de Lambayeque, todos declarados en estado de emergencia prolongado hasta en tres oportunidades y sin resultados concretos en materia de prevención. “Prácticamente todos estamos declarados en emergencia desde hace meses, esta es la tercera prórroga y, sin embargo, seguimos haciendo lo que podemos con lo poco que tenemos”, sostuvo.
En esa línea, cuestionó la falta de inversión del Estado en acciones preventivas y advirtió que incluso entidades clave como la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN) no han podido intervenir en zonas críticas por falta de presupuesto. Detalló que en el distrito de Íllimo hay tramos sumamente vulnerables como Culpón Alto y Culpón Bajo que no han sido atendidos. “Nosotros hemos destinado recursos propios para reforzar algunas partes bajas, pero esperábamos los 100 mil soles ofrecidos por el presidente José María Balcazar Zelada a las municipalidades en emergencia que hasta ahora no llegan. Nos sentimos atados de manos, porque por más voluntad que haya, no podemos ejecutar toda la prevención que se necesita”, remarcó.
Aldo Rodríguez, vicepresidente de la Asociación de Municipalidades de los Centros Poblados —que agrupa a 49 de estos en distintos distritos—, fue contundente: “Lo que estamos pidiendo es celeridad en los trabajos, que si ya tienen fichas técnicas y presupuestos, se ejecuten de inmediato y no se siga postergando”. El dirigente advirtió que el tiempo corre en contra, pues “estamos prácticamente en julio, y en tres meses no se puede hacer una obra de prevención como se requiere”. En esa línea, alertó que la falta de intervención oportuna mantiene latente el riesgo en zonas agrícolas y pobladas: “No podemos esperar a que llegue la emergencia para recién actuar, porque ahí ya no se puede hacer nada. Lo que pedimos es prevención real, anticipada, porque los ríos como Motupe o La Leche pueden desbordarse en cualquier momento”.

Por su parte, el alcalde hizo un llamado urgente a quienes resulten ser las nuevas autoridades nacionales para que prioricen la prevención desde el primer día de gestión. “El nuevo gobierno tiene que iniciar de inmediato estas labores, porque si no hay continuidad en proyectos como las defensas ribereñas o el sistema integral de inundaciones, el futuro será incierto”, señaló. El burgomaestre advirtió que “hay obras paralizadas por falta de presupuesto y otras que recién empiezan estudios, pero si no se les da continuidad, no vamos a poder enfrentar lo que viene”.
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