El precio del crudo cerró por debajo de los US$ 100 por barril luego de que Donald Trump anunciara un aplazamiento de sus amenazas sobre Irán. Sin embargo, el escenario de alta incertidumbre sigue latente, lo que resulta crítico para el Perú, un país que depende mayoritariamente de las importaciones de petróleo para satisfacer su demanda interna.

Según datos del Ministerio de Energía y Minas (Minem) y del Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin), en los últimos años la demanda de combustibles en el Perú bordea los 220 mil barriles diarios. Algunos gremios estiman, incluso, que el consumo llega a unos 250 mil barriles al día. No obstante, la producción nacional de petróleo es insuficiente para cubrir esa necesidad.

Las cifras oficiales de Perupetro indican que la producción nacional de petróleo promedió 44 mil barriles diarios en 2025, pero al iniciar 2026 se redujo a poco más de 38 mil barriles al día. De esa manera, la extracción local no alcanza para cubrir la demanda interna, lo que mantiene al Perú en una posición de dependencia de importaciones de crudo.

En marzo el precio del petróleo inició el mes rondando los US$ 75 por barril. Ahora la cotización del crudo WTI supera los US$ 110 por barril. (Imagen: Scotiabank)

Hugo Perea, economista jefe de BBVA Research, explicó que inicialmente se esperaba un conflicto de corta duración, con impactos acotados sobre la economía global y precios del petróleo que llegaban a los US$ 75 por barril en el primer trimestre, los cuales tenderían a normalizarse hacia finales de año. Sin embargo, la situación se ha vuelto cada vez más incierta.

Si bien Estados Unidos e Irán acordaron un alto el fuego antes de expirar el ultimátum de Trump, este es de solo dos semanas y está sujeto a la liberación del estrecho de Ormuz. El escenario de alta incertidumbre continúa latente.

Según Perea, el impacto inflacionario de esta coyuntura no replicaría necesariamente el episodio de 2022, cuando la inflación superó el 8% en el Perú. “No creo que lleguemos a esos niveles porque en ese entonces hubo una confluencia de distintos factores. No solamente fue el petróleo, fue una economía que tenía una demanda contenida a la que se adicionó el conflicto entre Rusia e Ucrania. En esta ocasión estaríamos viendo más un choque petrolero directamente”, indicó el economista a Gestión.

En tanto, la actual cotización al alza del crudo, explicó Perea, está imputando una prima por los riesgos. “El mercado está incorporando una prima por riesgo porque no se sabe cómo va a evolucionar el conflicto [...]”, comentó. Un escenario de mayor riesgo implicaría que el conflicto se extienda por varios meses, y bajo ese panorama los precios podrían mantenerse por encima de los US$ 110 por barril durante el segundo trimestre.

Katherine Salazar, analista del Departamento de Estudios Económicos de Scotiabank, coincidió en que el sesgo sigue siendo alcista. “Si no se concreta el acuerdo y el estrecho de Ormuz continúa cerrado, el siguiente objetivo del petróleo podría ser los US$ 120 por barril, e incluso acercarse a los niveles máximos de 2022, alrededor de US$ 129”, detalló.

Un escenario de mayor riesgo implicaría que el conflicto se extienda por varios meses, especialmente si se interrumpe el tránsito por el estrecho de Ormuz, por donde circula alrededor del 25% del suministro mundial de petróleo. (Foto: Reuters)

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