Las diferencias de personalidad, el favoritismo, los celos y el dinero figuran entre las causas más frecuentes de los conflictos entre hermanos, según detalla la psicóloga Lizeth Limas. “Está comprobado que el tema económico es uno de los más fuertes que desencadena los desacuerdos”, subraya la especialista, quien agrega que muchos de estos pleitos tienen su origen en la infancia y se arrastran hasta la adultez cuando los patrones de la niñez no se han sanado.
Limas ahonda en que los hermanos suelen crecer con resentimiento al estar “enfocados en demostrar quién es más exitoso, quién tiene mayor atención de los papás. La idea es demostrar que lo tienen todo”. Pese a ello, la experta considera que sí hay oportunidad de reconciliarse, siempre que exista predisposición para comunicarse y se prioricen el respeto, la empatía y los límites.
Para lograr hacer las pases, la psicóloga recomienda que los padres y parientes cercanos eviten apoyar a una de las partes o hacer comparaciones. Lo mejor es escuchar y aconsejar sin juzgar. Además, los familiares pueden incentivar a que los hermanos acudan a terapia para mejorar la relación y no ‘meter cizaña’ entre ellos. La rivalidad, aunque genera tensión, también puede ayudar a desarrollar habilidades como la empatía, la negociación y la resolución de problemas.
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