El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) rechazó el viernes los pedidos del izquierdista Roberto Sánchez para anular la votación en mesas del extranjero y en otras del país. Solo faltan algunas actas que no alterarán el resultado, y el JNE oficializará la victoria de Keiko Fujimori, quien será la primera presidenta constitucional del Perú elegida por votación popular.

Contra lo que se podía prever, Fujimori no solo ganó por los votos de los peruanos en el exterior. También logró un importante porcentaje de votación, jamás visto, en estratégicas regiones andinas y del sur del país, donde Sánchez creía tener asegurado un triunfo lapidario. Lo conseguido por el fujimorismo es toda una hazaña, pues el dominio de la izquierda en esos lugares ha sido, durante décadas enteras, absoluto.

Según un análisis de los resultados, Sánchez demostró ser un mal candidato del izquierdismo y una mala imitación del profesor Pedro Castillo. En Cusco, Castillo sacó 83.20 % de la votación en 2021, mientras que Sánchez cayó al 78.14 %, cinco puntos menos. Algo similar ocurrió en Cerro de Pasco: Castillo obtuvo 63.354 % y Sánchez bajó a 60.796 %.

El caso más espectacular se dio en Cajamarca, el bastión del castillismo. Todos pensaban que Sánchez arrasaría. Usaba un sombrero similar al del profesor chotano y hasta emprendió una gira que llamó ‘la ruta castillista’. Nada de eso le sirvió. Castillo había alcanzado una votación del 71.280 % en el año 2021, pero Sánchez bajó ese porcentaje al 66.776 %. Cinco puntos de oro en una elección ajustada. En estas elecciones del 2026, cientos de esos votantes del chotano terminaron votando por Fujimori o prefirieron no hacerlo por Sánchez.

En la segunda vuelta, los propios seguidores de Pedro Castillo abandonaron a Roberto Sánchez, pese a que la imitación del cajamarquino le funcionó en la primera ronda electoral. Su candidatura a diputado para el Congreso Bicameral fue un fracaso: obtuvo apenas unos 15 mil votos que no le alcanzaron para ser electo, a diferencia de los más de 9 millones que logró cuando postuló a la Presidencia. “Perdió soga y cabra”, se lee en el análisis.

La caída en la votación de Sánchez se replicó en varias regiones. En Huancavelica disminuyó un 3.408 %, en Puno un 2.834 %, en Huánuco un 3.565 %, en Junín un 3.220 % y en Amazonas un 2.253 %. También retrocedió, aunque en menor medida, en Madre de Dios, Áncash, San Martín, Arequipa, Tacna y Loreto.

El psicólogo Roberto Sánchez, que no era un político conocido ni de renombre y cuyo paso como congresista y ministro de Pedro Castillo fue intrascendente, ha quedado solo. En la marcha que él mismo convocó el viernes contra los resultados electorales, no estuvieron sus aliados políticos: Alfonso López Chau, Ricardo Belmont, Manuel Rodríguez Cuadros y otros más. El único que lo acompañó fue el excéntrico exfiscal José Domingo Pérez. “Roberto Sánchez ha perdido hasta el sombrero”, concluye la columna.

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