El fútbol no le debía un Mundial a Lionel Messi. Le debe dos, tres y muchos más. Ayer, con un doblete ante Austria, el argentino llegó a cinco goles en los dos primeros partidos de la fase de grupos y ya es el máximo artillero de esta competencia. Todos los días demuestra que es el mejor de la historia. Es el amo y dueño del balón; el segundo lo mira con largavista. Pelé y Maradona están en ese reino y nadie más.

No alcanzan los adjetivos para calificarlo. Es una cosa de locos. Es el único personaje en el planeta que une países, razas y religiones. Pakistaníes, rusos, ucranianos, iraníes, iraquíes, brasileños, mexicanos, cubanos, senegaleses, árabes, peruanos y demás naciones y continentes se ponen la 10 albiceleste en la calle, en las tribunas y en la sala de la casa. Emociona hasta al más duro de los corazones.

Y por favor, no hay, no hubo ni habrá comparación con Cristiano Ronaldo, quien es un goleador brutal, un jugador estupendo. El portugués que compita con Iván Drago de Rocky. Sí, señores... Leo es un tocado por Dios. Mañana cumple 39 años y parece un pibe de 18. La experiencia, los años, su recorrido lo hacen ubicarse, dosificarse y regar magia, arte.

Hoy todos hablan de su vida fuera de los terrenos de juego, donde no tiene un ampay, un ‘anticucho’. No se le ha escapado ni el récord de nunca haber engañado a Antonela. El hombre más popular de todos los planetas es fiel al rojo. Hasta en eso saca ventaja a los futbolistas. Aquí juegas un relámpago y ya te computas gilerito y tramposito de medio pelo. Yo estoy seguro de que la ‘Pulga’ podría jugar en nuestra Liga 1 sin entrenar y pasados los 50 años. Paradito haría 90 goles entre Apertura y Clausura. Si el que se tapa el ojo con bastón es fichado acá por los grandes y lo endiosan. Y no va ser...

Los enanos, flaquitos, anémicos y desparramados ya fueron

La Copa del Mundo deja claro que los equipos pequeños ya no tienen cabida. “Los ralitos, flaquitos, anémicos y desparramados ya fueron”, sentencia el autor. En Perú, la situación es crítica: “Estamos jodidos. Rebotan y se parten”. La táctica, alimentada por el exceso de información, neutraliza a los colectivos; solo los jugadores hábiles y serenos en la definición logran brillar. La intensidad se rompe con desequilibrio e inteligencia. Ecuador, por ejemplo, suma un punto porque sus delanteros carecen de categoría: “se les nubla la mente a dos metros del arco”.

El triunfo de Perú sobre Haití fue una chistosada y de cazuela

El panorama del fútbol peruano es desolador. “La neta que estamos tan mal que dos islas como son Curazao y Cabo Verde nos pintan la cara de local y visita”, pese a que allá son amateurs. El triunfo 2-1 sobre Haití fue una “chistosada”: “tuvieron que sacar a los titulares en el segundo tiempo para remontar el marcador y de cazuela”. Mirando al futuro, el autor siente pánico. Revisa los últimos amistosos y reza para que en las próximas Eliminatorias clasifiquen 9 equipos y el décimo vaya a repechaje, como única solución para vivir la alegría de Rusia 2018. “No hay nivel ni prospectos. ¿Dónde están los talentos? Somos un país de 35 millones de habitantes y no encontramos ni trabajamos a un Uribe, Cubillas, Cueto, Oblitas, Chumpitaz, Pizarro, Farfán o Paolo”. Ese problema no tiene cuándo resolverse. “Mucho bufé, viajecitos en la Conmebol y la FIFA y seguimos siendo la vergüenza de Sudamérica. Qué feo… Me voy, soy fuga.”

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