La emoción por el Mundial 2026 revive las reuniones entre amigos y las clásicas pichangas de fin de semana, pero el entusiasmo sin preparación eleva el riesgo de lesiones. El traumatólogo David Torres, de la Clínica Anglo Americana, advierte que durante esta temporada aumentan las consultas por fútbol recreativo. “Muchas personas retoman la actividad física sin preparación. La buena noticia es que gran parte de estas lesiones se puede prevenir con medidas simples como calentar y escuchar las señales del cuerpo”, señaló.

Entre las lesiones más frecuentes, según el especialista, figuran esguinces de tobillo, lesiones de rodilla, desgarros musculares, y tendinitis o molestias en los tendones. Estos problemas suelen aparecer tras cambios bruscos de dirección, saltos, giros o esfuerzos repentinos que comprometen músculos y articulaciones.

Torres también identificó cinco errores que incrementan el peligro: entrar a la cancha sin calentamiento, volver a jugar tras un largo periodo de inactividad, exigirse como si nunca se hubiera dejado de entrenar, usar zapatillas o chimpunes inadecuados, e ignorar dolores previos o no respetar los tiempos de recuperación. La prevención, insiste, está al alcance de todos.

El especialista David Torres detalló que ciertas molestias no deben pasarse por alto y recomendó acudir al médico cuando el dolor impide caminar o continuar jugando, hay inflamación importante, se escucha un chasquido con dolor intenso, se siente inestabilidad en rodillas o tobillos, la molestia persiste más de tres a cinco días o hay dificultad para mover una articulación. “El fútbol es una excelente forma de mantenerse activo, pero el cuerpo también necesita preparación. Tomar precauciones simples puede marcar la diferencia entre terminar celebrando o pasar varias semanas en recuperación”, indicó. Para prevenir lesiones durante las pichangas, el especialista recomendó medidas sencillas antes de cada partido. Calentar durante 10 o 15 minutos con movilidad articular y activación muscular prepara al cuerpo para la exigencia física. Mantener una buena hidratación, bebiendo agua antes, durante y después de jugar, ayuda a reducir el riesgo de calambres y lesiones musculares. Es importante utilizar el calzado adecuado, eligiendo zapatillas o chimpunes acordes con el tipo de superficie. También es clave escuchar las señales del cuerpo: si existe dolor previo o una lesión reciente, lo recomendable es no forzar el organismo.

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