Un musgo de la especie Physcomitrium patens logró sobrevivir nueve meses expuesto al vacío del espacio en el exterior de la Estación Espacial Internacional (EEI). Lejos de marchitarse, sus esporas resistieron temperaturas extremas y radiación, y al regresar a la Tierra continuaron reproduciéndose, según un estudio publicado en iScience por la Universidad de Hokkaido, en Japón.
Los resultados revelan que más del 80% de las esporas del musgo Physcomitrium patens sobrevivieron al viaje espacial y mantuvieron su capacidad reproductiva una vez de vuelta en nuestro planeta. Aproximadamente el 80% de las esporas continuaron germinando después de regresar a la Tierra, según detalló el Dr. Chang-hyun Maeng.
El musgo P. patens, una especie común en ambientes húmedos y extremos, fue elegido por su capacidad de adaptación. Esta planta ya había demostrado crecer en condiciones adversas como las alturas del Himalaya o los desiertos de Estados Unidos, pero nunca antes se había puesto a prueba en el espacio exterior. La resistencia del musgo lo convierte en un candidato ideal para futuras pruebas en el espacio.
El equipo liderado por Tomomichi Fujita, profesor de biología vegetal, seleccionó tres tipos celulares del musgo en distintas etapas de su ciclo reproductivo. Entre ellos, los esporofitos —estructuras que encapsulan las esporas— resultaron los más resistentes al ser sometidos a temperaturas extremas, congelamiento y radiación ultravioleta. Las muestras fueron enviadas a la Estación Espacial Internacional (EEI) y expuestas en el módulo japonés Kibo durante nueve meses, donde enfrentaron microgravedad, vacío espacial y fluctuaciones térmicas severas. Se trató de uno de los pocos experimentos que analizaron organismos vegetales más allá de bacterias o cultivos convencionales en órbita.
Al concluir el experimento en 2022, las muestras regresaron a la Tierra para su evaluación. Según Fujita, más del 80% de las esporas permanecieron viables y muchas germinaron con normalidad. El análisis reveló que las condiciones espaciales no causaron daños irreversibles, excepto en aquellas expuestas directamente a luz ultravioleta de alta energía. No obstante, el equipo observó una reducción significativa en pigmentos esenciales como la clorofila a, lo que afectó parcialmente el crecimiento posterior. Aun así, P. patens mostró una resistencia superior a la de otras especies vegetales expuestas a condiciones similares en estudios previos.
Esquema de la supervivencia del musgo en el espacio y la germinación de sus esporas. Foto: iScience
Fujita señaló que la estructura esponjosa que rodea las esporas pudo haber protegido al musgo contra la deshidratación y la radiación. “Este rol protector pudo haber evolucionado tempranamente en la historia de las plantas terrestres para permitirles colonizar ambientes hostiles”, explicó a Live Science. “La función protectora puede haber evolucionado tempranamente en la historia de las plantas terrestres para ayudar a los musgos a colonizar hábitats terrestres”, añadió. Más allá de su resistencia, la planta brinda la posibilidad de establecer ecosistemas autosostenibles fuera de la Tierra. Otras especies, como *P. patens*, también podrían adaptarse a hábitats espaciales, facilitando futuras misiones de colonización. Aunque esto pueda parecer un ejercicio para poner a prueba los límites de una sola especie, “el éxito de las esporas en el espacio podría ofrecer un primer paso biológico para la creación de ecosistemas más allá de nuestro planeta”, agregó Fujita. En el futuro, espera probar con otras especies y comprender mejor cómo estas células resistentes sobreviven a condiciones tan extremas.
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