Mayerli Narcisa Pilaguano Rodríguez, de 24 años y conocida como ‘La Ñaña’, fue sentenciada este fin de semana por el Poder Judicial a 33 años y ocho meses de prisión efectiva. La ecuatoriana, junto a su pareja Luis Alfonzo Quispe Fernández (34), alias ‘Luisao’, explotaba sexualmente a menores de edad compatriotas en la zona de Lima Norte. A una de las víctimas, según la Fiscalía de Trata de Personas, la prostituía en la calle de lunes a domingo y la obligaba a atender hasta a doce varones al día, cobrando 50 soles por cada uno.
Ambos fueron hallados coautores de los delitos de trata de personas con fines de explotación sexual agravada, explotación sexual de niñas, niños y adolescentes, tráfico ilícito de drogas y tenencia ilegal de municiones. Quispe Fernández recibió una condena aún mayor: 35 años de cárcel. De acuerdo con el Ministerio Público, en el 2023, ‘Luisao’ contactó por redes sociales a adolescentes ecuatorianas con problemas económicos y las convenció de venir a Perú. Les ofreció un futuro mejor a algunas y a otras las enamoró; él gestionó todos los gastos del viaje.
Una vez en el país, las retuvieron en hoteles y predios del distrito de San Martín de Porres. Allí aparecía ‘La Ñaña’. Los terribles delitos acabaron en marzo del 2024, cuando fue capturada por la Policía de la Brecc Lima Norte.
El entonces jefe de la Brecc Lima Norte, coronel Juan Montufar, quien lideró la captura, relató que “ella (La Ñaña) las arreglaba, pintaba las uñas y cabellos, compraba ropa para que aparenten mayoría de edad”. Además, tatuaban a las víctimas en los brazos y les quitaban el dinero que ganaban. Para ser ‘liberadas’, debían pagar multas, aunque la mafia se oponía a ello.
Para disimular su faceta criminal, ‘La Ñaña’ bailaba reggaetón en TikTok, enviaba besos a la cámara y lucía cadenas, aretes y uñas estilizadas, lujos comprados con dinero ilícito. También aparecía junto a su conviviente, detenido el mismo día que ella con armas y drogas. ‘Luisao’ se tomaba selfis con una pistola en un jacuzzi y le colocaba un emoji de diablo; sin embargo, los tatuajes en su pecho lo delataban.
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